El Banco Central Europeo (BCE) ha convertido lo que se intuía como una mera reunión de tránsito en el prefacio de sus líneas de actuación y gobernanza los próximos meses. En la antesala de conocer su decisión sobre los tipos de interés en la zona euro, que mantendrá estables por el momento, Christine Lagarde dio a conocer su decisión de abandonar el cargo el próximo 7 de febrero, ocho meses antes de que venciera su mandato, ante la necesidad de alzar su voz. Y esto en un cargo que exige «neutralidad» se le hace insoportable a la que también fuera máxima responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El banco central, en el día en el que su presidenta anuncia que abandonará el cargo en febrero, mantiene estables los tipos de interés, pero abre la puerta a una tercera subida. Lagarde calma al mercado de deuda al poner sobre la mesa la posibilidad de comprar bonos franceses
El Banco Central Europeo (BCE) mantiene estables los tipos de interés, después de llevar a cabo dos subidas consecutivas para dar caza a una inflación que no da respiro en la Eurozona. Así, las tasas oficiales permanecerán, al menos, hasta la reunión de diciembre, en en el 2,65% para la referencia de los préstamos bancarios y en el 2,5% para la facilidad de depósito, con lo que remuneran el ahorro de los ciudadanos.
Era lo esperado por el mercado para una reunión de transición en la que Christine Lagarde ha conseguido desplazar el foco de atención desde Francia hacia su anuncio de retirada antes de tiempo. Fuentes conocedoras de la situación señalan, de hecho, que tras la salida anticipada de la presidenta del BCE se encuentra la crítica situación que atraviesa su país, ante la escalada sin precedentes de la deuda pública y con tensiones sociales en las calles entre los ciudadanos y la clase política.
Con una inflación en Europa en niveles del 3,8%, el objetivo único del BCE de mantener los precios bajo control por debajo del 2% está lejos de conseguirse.
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