El alivio en el mercado de bonos tras la intervención del Tesoro estadounidense ha durado poco y las criptomonedas y el oro se han convertido en el principal refugio para el dinero. La maniobra anunciada el pasado miércoles por Scott Bessent, secretario del Tesoro de EEUU, ante la escalada de la rentabilidad de los bonos apaciguó las dudas durante unas horas, pero apenas dos días después, los inversores le dieron la espalda, dejando claro que no están convencidos de su efectividad y que lo que parecía una solución podría quedar en un mero parche ante un panorama económico mucho más convulso, complicado e indefinido.
La criptomoneda de referencia avanza un 7% y ronda los 76.500 dólares de valoración mientras que la onza de oro logra superar el 13% de subida en lo que va de agosto
Audio generado con IA
El alivio en el mercado de bonos tras la intervención del Tesoro estadounidense ha durado poco y las criptomonedas y el oro se han convertido en el principal refugio para el dinero. La maniobra anunciada el pasado miércoles por Scott Bessent, secretario del Tesoro de EEUU, ante la escalada de la rentabilidad de los bonos apaciguó las dudas durante unas horas, pero apenas dos días después, los inversores le dieron la espalda, dejando claro que no están convencidos de su efectividad y que lo que parecía una solución podría quedar en un mero parche ante un panorama económico mucho más convulso, complicado e indefinido.
Ayer, el sentimiento negativo se apoderó de nuevo de los mercados. El miércoles, Bessent anunció que el Tesoro duplicará el tamaño máximo de sus operaciones de recompra destinadas a apoyar la liquidez en los tramos de deuda de 10 a 20 años y de 20 a 30 años, pasando de 2.000 millones de dólares a un mínimo de 4.000 millones por operación. La medida entrará en vigor el 9 de septiembre y se mantendrá hasta el 4 de noviembre, pero en las primeras horas de su publicación, permitió bajar las rentabilidades exigidas por los inversores. Fue un espejismo. El viernes, las rentabilidades exigidas a la deuda pública estadounidense se movían de nuevo en los niveles previos a la propuesta del gobierno. No es tanto que la tensión geopolítica con Irán siga en aumento y dificulte cualquier previsión sobre la resolución del conflicto, es que cunde la idea de que las recompras anunciadas por el secretario del Tesoro no abordan la raíz de las dudas que conciernen a la economía global; éstas tienen que ver con los elevados niveles de deuda, con su alto coste de financiación y con el riesgo de que todo ello se traslade al conjunto de la economía.
En opinión de Eiko Sievert, director ejecutivo del sector público y soberano de Scope Ratings, las recompras no abordan los retos fiscales subyacentes a los que se enfrenta EEUU. «Las preocupaciones de muchos inversores no solo se refieren a la liquidez del mercado, sino que reflejan cada vez más los elevados déficits presupuestarios, el aumento de la deuda pública y la creciente carga de los intereses. Las recompras anunciadas no contribuyen en absoluto a cambiar ninguno de estos aspectos fundamentales. Si los bonos a largo plazo se sustituyeran cada vez más por instrumentos de deuda a más corto plazo, los costes de financiación podrían disminuir temporalmente a corto plazo, pero aumentarían el riesgo de refinanciación en el futuro; por lo tanto, aunque son útiles para el funcionamiento del mercado, no sustituyen a la consolidación fiscal», explica.
La autoridad fiscal actuó en respuesta a un determinado nivel de rentabilidad de la deuda, «y esa es la verdadera señal», apunta Gabriel Selby, director de Research de CF Benchmarks. «El mercado interpretó la noticia más como una historia relacionada con la divisa que con los bonos. Cuando un emisor interviene una vez para limitar su propio coste de financiación, los inversores asumen que podría volver a hacerlo. Como consecuencia, la demanda se desplaza hacia activos cuya oferta no puede ampliarse bajo demanda», añade. Y es aquí donde el Bitcoin y el oro han encontrado el caldo de cultivo perfecto para recuperar parte de su terreno.
La criptomoneda de referencia -afectada también por cuestiones mecánicas de su cotización- se disparó ayer casi un 7% y acumula una subida del 23% en la semana, situando su valor en el entorno de los 76.500 dólares, su nivel más alto desde el mes de mayo. Por su parte, el oro subió un 1,5% hasta alcanzar unos 4.585 dólares por onza y registra un incremento superior al 13% en agosto, lo que lo encamina hacia su mayor ganancia mensual desde 1999, tal y como subraya Financial Times. Las bolsas, mientras tanto, firmaron tímidas subidas en mitad de un clima bajista que contrasta con los máximos de principios de agosto. El Nasdaq, sin ir más lejos, abrió la sesión en Wall Street con avances del entorno del 0,7%.
Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional
