Cuando hace menos de un mes el exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, ganó la elección parcial de Makerfield y se convirtió de facto en el político laborista que iba a acabar relevando al actual primer ministro, Keir Starmer, compartió el estrado con un extraño personaje que llamó la atención a muchos medios internacionales que habían seguido de cerca esos comicios. Era una especie de superhéroe de hojalata, con la cabeza cubierta por un enorme casco que en realidad era un cubo de basura. Se hace llamar el Conde Cubo de Basura (Count Binface, en el original en inglés), y es un asiduo de las elecciones británicas que compitió en su día, antes que contra Burnham, contra otros candidatos como los exprimeros ministros, Theresa May, Boris Johnson o Rishi Sunak.
El personaje, creado por el cómico John Harvey, ha anunciado que competirá en la elección parcial de Clacton-on-Sea
Cuando hace menos de un mes el exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, ganó la elección parcial de Makerfield y se convirtió de facto en el político laborista que iba a acabar relevando al actual primer ministro, Keir Starmer, compartió el estrado con un extraño personaje que llamó la atención a muchos medios internacionales que habían seguido de cerca esos comicios. Era una especie de superhéroe de hojalata, con la cabeza cubierta por un enorme casco que en realidad era un cubo de basura. Se hace llamar el Conde Cubo de Basura (Count Binface, en el original en inglés), y es un asiduo de las elecciones británicas que compitió en su día, antes que contra Burnham, contra otros candidatos como los exprimeros ministros, Theresa May, Boris Johnson o Rishi Sunak.
Este martes, cuando el político ultra Nigel Farage anunció que renunciaba a su puesto de diputado por la circunscripción de Clacton-on-Sea, donde ganó fácilmente el escaño en las elecciones generales de hace dos años, para forzar una nueva elección parcial a la que anunció que se presentaría de nuevo, no contaba con que el resto de partidos políticos boicoteara su maniobra al anunciar que no iban a participar en ese “circo”, y que no presentarían por tanto candidatos a esa competición, que se celebrará a principios de agosto.
Conclusión: Farage, en su intento de esquivar una investigación parlamentaria por el hecho de haber recibido un regalo de casi seis millones de euros de un amigo criptomillonario, puede haberse pegado un tiro en el pie. La pretendida legitimidad y apoyo de los votantes que perseguía con una medida tan populista como “permitir al pueblo que se pronuncie sobre su honestidad” puede derivar en una farsa que le obligue a enfrentarse como único rival al Conde Cubo de Basura.
La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, ha ironizado con la idea: “Si Farage quería presentar estos comicios como ‘un duelo entre el pueblo y el establishment’, quizá lo que mejor represente al pueblo sea el Conde Cubo de Basura”, decía.
El primer ministro, Keir Starmer, también bromeaba sobre el asunto en Ankara, donde participaba en la cumbre de la OTAN, y lamentaba que el reglamento del Partido Laborista no permita el respaldo al candidato de otra formación.
El personaje es una creación del humorista John Harvey, de Lewisham, un área del sureste de Londres. La ley electoral británica permite a cualquier candidato presentar su nombre en una circunscripción concreta si tiene el respaldo de al menos diez electores registrados. No resulta muy complicado en un país cada vez más proclive a la protesta cuando se enfrenta a las urnas. El aspirante debe entregar un depósito de 500 libras esterlinas (unos 590 euros) que solo recupera si logra el 5% de los votos. El Capitán Cubo de Basura no ha logrado hasta ahora recuperar nunca esa fianza, pero las cosas pueden cambiar en Clacton-on-Sea. Muchos activistas están entusiasmados ante la idea de dar un puñetazo a Farage a través de un candidato tan humillante como el personaje del humorista, y han registrado sus nombres como voluntarios en la página web del candidato, que ha logrado recaudar ya más de 17.000 euros en donativos.
El Capitán Cubo de Basura vive en el planeta Sigma IX. Tiene 5.900 años y es el líder de los ‘reciclones’. Se denomina a sí mismo como un “guerrero intergaláctico”, y su programa electoral, según ha explicado en muchas ocasiones, es “construir al menos una vivienda asequible y nacionalizar a la cantante Adele”.
Y se ha encontrado con una oportunidad publicitaria de oro gracias al movimiento de Farage, que este miércoles intentaba desesperadamente negar que su decisión de provocar unos nuevos comicios fuera una simple estratagema para evitar una investigación parlamentaria sobre su afición al lujo y al dinero, y sobre los extraños amigos que le regalan donativos de casi seis millones de euros, sin pedir nada a cambio, según él.
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