Incarlopsa, uno de los principales proveedores cárnicos de Mercadona, firmó en 2025 el mejor ejercicio de sus 45 años de historia. La compañía familiar con sede en Tarancón (Cuenca) alcanzó una facturación de 1.263 millones de euros, un 5% más que el año anterior, y logró dar un salto mucho mayor en rentabilidad en un ejercicio especialmente complejo para el sector porcino, marcado por la incertidumbre comercial, las tensiones arancelarias y el impacto de la Peste Porcina Africana sobre los mercados internacionales.
El proveedor cárnico de Mercadona elevó su facturación hasta los 1.263 millones de euros y acelera su crecimiento con el salto a Estados Unidos y nuevas adquisiciones
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Incarlopsa, uno de los principales proveedores cárnicos de Mercadona, firmó en 2025 el mejor ejercicio de sus 45 años de historia. La compañía familiar con sede en Tarancón (Cuenca) alcanzó una facturación de 1.263 millones de euros, un 5% más que el año anterior, y logró dar un salto mucho mayor en rentabilidad en un ejercicio especialmente complejo para el sector porcino, marcado por la incertidumbre comercial, las tensiones arancelarias y el impacto de la Peste Porcina Africana sobre los mercados internacionales.
La empresa elevó su ebitda un 11%, hasta rozar los 90 millones de euros, mientras que el beneficio neto se disparó un 76%, hasta casi 36 millones. El margen bruto también avanzó un 5%, reflejando la capacidad del grupo para mejorar su eficiencia pese a un entorno de elevada volatilidad.
Buena parte de esa mejora tiene su origen en la puesta en marcha de la nueva planta de biomasa junto a la fábrica de elaborados. Gracias a esta instalación, las energías renovables cubren ya el 79% de la energía necesaria para generar vapor y agua caliente, lo que ha permitido reducir un 41% el consumo absoluto de gas natural respecto a 2024 -un 42% por kilogramo de producto elaborado-. En un contexto todavía condicionado por los costes energéticos, esta mayor autonomía se ha convertido en una importante palanca de ahorro y competitividad.
El crecimiento también se trasladó al negocio. Incarlopsa comercializó 335.096 toneladas de producto, un 3% más que un año antes. De ellas, 276.718 toneladas se destinaron al mercado nacional y 58.378 toneladas a la exportación, manteniendo las ventas internacionales en torno al 15% del total y presencia en más de 45 países, pese a la caída de los precios del porcino en algunos mercados.
La compañía aprovechó además el ejercicio para reforzar su estrategia de expansión. En 2025 adquirió un 33% de Inga Food junto a Vall Companys y Grupo Cañigueral y, ya en los primeros meses de 2026, incorporó Embutidos Bricio. A ello se suma la autorización para exportar a Estados Unidos, uno de los mercados con mayores exigencias sanitarias y regulatorias del mundo, un paso que amplía su potencial de crecimiento internacional.
Los cambios también alcanzan a la estructura del grupo. Serlopi, la sociedad matriz que integra Incarlopsa e ICPOR Castilla-La Mancha, pasa a denominarse Loriente Family Foods, una nueva marca con la que la compañía quiere reforzar el carácter familiar del grupo y unificar bajo una misma identidad sus distintas líneas de negocio.
«Los resultados de 2025 reflejan la solidez de nuestro modelo de negocio y la capacidad de adaptación de todo el equipo humano que forma Incarlopsa», señaló el consejero delegado del grupo, Jesús Loriente, quien destacó la capacidad de la empresa para combinar crecimiento y rentabilidad en un contexto especialmente exigente.
En paralelo, el grupo generó 4.700 empleos directos e indirectos e incrementó un 3% su plantilla propia, consolidando su peso como uno de los principales motores industriales y de empleo del medio rural de Castilla-La Mancha.
Con una rentabilidad en máximos históricos, una posición financiera reforzada y una hoja de ruta marcada por la expansión internacional y las adquisiciones, Incarlopsa afronta 2026 con el mayor plan de crecimiento de su historia.
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