<p>Los testigos citados este martes apuntaron a la participación de <strong>Koldo García</strong> en la decisión de comprar mascarillas (el doble de las previstas) a una de las empresas que se postulaban (la elegida por la trama investigada). «Ocho millones o nada». Esas fueron las palabras que el entonces subsecretario de Estado de Transportes, <strong>Jesús Manuel Gómez</strong>, atribuyó al asesor del ministro, retratado como un comercial de <strong>Soluciones de Gestión</strong>.</p>
Salvador Illa encomendó a un asesor que atendiera al asesor del ex ministro de Transporte
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Los testigos citados este martes apuntaron a la participación de Koldo García en la decisión de comprar mascarillas (el doble de las previstas) a una de las empresas que se postulaban (la elegida por la trama investigada). «Ocho millones o nada». Esas fueron las palabras que el entonces subsecretario de Estado de Transportes, Jesús Manuel Gómez, atribuyó al asesor del ministro, retratado como un comercial de Soluciones de Gestión.
A preguntas del fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, el testigo añadió que fue ese acusado quien le entregó en su despacho «en mano» la oferta de esa empresa. La primera propuesta de Soluciones a era de cuatro millones de mascarillas y subsecretario interpretó que la orden de doblar la cifra -y con ella el pago- provenía del ministro José Luis Ábalos. Koldo, al fin y al cabo, era su mano derecha.
Las menciones que se le hacían no caían bien en el asesor, que detrás de su letrada -el Supremo les permite esa ubicación en sustitución del banquillo- se mostraba nervioso, diciendo que no al tiempo con la cabeza y la mano.
Le gustara o no, el primero de los testigos ya le había señalado. «Vino a verme a mi despacho», declaró Víctor Francos, asesor de Salvador Illa. Había sido el ministro el que le había dicho que tenía que recibir a Koldo García. «Me dijo que tenía una empresa que podía proporcionar material sanitario y que lo ponía encima de la mesa. Le respondí que en Sanidad estaba todo centralizado a través de Ingesa. Fue una reunión corta y rápida». En un segundo encuentro fuera del despacho, el hoy acusado volvió a ofrecerle material. «Me lo dijo por segunda vez, sí. Pero no me insistió ni me extorsionó».
Las referencias a Koldo García prosiguieron en el interrogatorio a Michaux Miranda, testigo en el Supremo y al mismo tiempo imputado en la Audiencia Nacional por estos mismos hechos. El entonces responsable de Gestión de Personas en Adif mantuvo varias conversaciones telefónicas con Koldo García.
A quien más señaló el testigo fue a la ex presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, imputada como él. «¿El contacto con Soluciones de Gestión quién se los proporciona?», preguntó el abogado del PP, Alberto Durán, que coordina a las acusaciones populares. «La presidenta de Adif». El letrado le inquirió también sobre un correo cruzado con Pardo de Vera en que hablaba de la «instrucción» de contratar con la trama. El testigo-investigado dijo que debió de ser una mala elección de la palabra, porque nunca hubo instrucción.
Miranda se refirió también a la auditoría interna que el ministro de Transportes, Óscar Puente, encargó sobre la compra de mascarillas tras estallar el caso Koldo. En su declaración en la Audiencia Nacional había afirmado que fue «un despropósito» y ayer en el Supremo se ratificó. Esa auditoría, dijo, manipulaba lo que él había declarado en la investigación interna y dejaba fuera datos relevantes, como que otra empresa contratada no había podido cumplir el suministro.
Antes de cerrar su interrogatorio, el fiscal jefe de Anticorrupción le hizo ver que dispuso de numerosas ofertas de mascarillas más baratas que la de la empresa de la trama. La respuesta a Luzón fue que, por su «experiencia e intuición», eligió a Soluciones de Gestión, ya que estimaba que el resto no podrían cumplir el compromiso.
Ante el Supremo declaró ayer también el actual presidente de Adif. Luis Pedro Marco de la Peña llegó al gestor ferroviario recientemente y era ajeno a la compra de mascarillas, pero sí hizo un informe autoexculpatorio sobre las obras públicas bajo sospecha, una rama del caso Koldo aún en fase de instrucción. No pintaba mucho ayer en una jornada centrada en el material sanitario y no aclaró nada al respecto, pero su presencia dio oportunidad a la defensa del acusado Víctor de Aldama de hacer ver que ese informe que no detectaba irregularidades no había revisado los modificados de las obras, justo donde el empresario dijo que estaba el negocio de la trama.
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