El mundo amanece este jueves con los ojos puestos en Nepal después de que una violenta riada registrada en la mañana del miércoles dejara al menos 270 muertos en este país del Himalaya, encajado entre la India y China, según el último balance de la policía, citado por Reuters. También hay al menos otros tres fallecidos en el Tíbet. El Gobierno español ha confirmado que cuatro de sus nacionales están desaparecidos. Las principales listas provisionales de personas con las que no se ha podido establecer contacto reúnen más de 1.300 nombres a ambos lados de la frontera, entre ellos 800 extranjeros, además de miembros de las fuerzas de seguridad, funcionarios de aduanas y trabajadores de varios proyectos hidroeléctricos. Mientras los equipos de rescate tratan de abrirse paso por carreteras destruidas y expertos internacionales intentan esclarecer con exactitud qué ocurrió, las imágenes satelitales están permitiendo reconstruir ya el posible origen de la catástrofe.
Los equipos de rescate siguen sin poder acceder a algunas de las zonas más devastadas. Hay cuatro españoles sin localizar El número de desaparecidos en Nepal y Tíbet tras la fuerte riada supera los 1.300, con al menos 180 muertos | Internacional | EL PAÍSIr al contenido
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Los equipos de rescate siguen sin poder acceder a algunas de las zonas más devastadas. Hay cuatro españoles sin localizar
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El momento en el que una riada sepulta el paso fronterizo entre Nepal y China
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El momento en el que una riada sepulta el paso fronterizo entre Nepal y China

El mundo amanece este jueves con los ojos puestos en Nepal después de que una violenta riada registrada en la mañana del miércoles dejara al menos 177 muertos en este país del Himalaya, encajado entre la India y China, según el último balance de la policía, citado por BBC. También hay al menos otros tres fallecidos en el Tíbet. El Gobierno español ha confirmado que cuatro de sus nacionales están desaparecidos.
Las principales listas provisionales de personas con las que no se ha podido establecer contacto reúnen más de 1.300 nombres a ambos lados de la frontera, entre ellos 800 extranjeros, además de miembros de las fuerzas de seguridad, funcionarios de aduanas y trabajadores de varios proyectos hidroeléctricos. Mientras los equipos de rescate tratan de abrirse paso por carreteras destruidas y expertos internacionales intentan esclarecer con exactitud qué ocurrió, las imágenes satelitales están permitiendo reconstruir ya el posible origen de la catástrofe.
Solo en Nepal, el número de personas sin localizar asciende a 826, en su mayoría viajeros: 570. La agencia británica de noticias Reuters cifra en casi 476 los extranjeros en esa situación, procedentes de 29 países. En el lado chino, las autoridades elevan a 558 el número de personas sin localizar, entre ellos 260 extranjeros. El Ministerio de Exteriores chino ha asegurado que Pekín y Katmandú están “cooperando estrechamente en los esfuerzos de búsqueda y rescate”.
“La cifra [de fallecidos] aumentará, porque hemos reanudado la búsqueda y esperamos recuperar más cadáveres”, ha declarado a Reuters el portavoz de la policía nepalí, Abi Narayan Kafle. 33 personas están recibiendo tratamiento, según ha confirmado la policía nepalí.
Otros recuentos oficiales nepalíes señalan que tampoco se ha podido establecer contacto con 85 miembros de las fuerzas de seguridad del país, 15 empleados aduaneros y 60 trabajadores de proyectos hidroeléctricos.
Las dos principales listas —los 826 incomunicados de Nepal y las 558 personas contabilizadas en Tíbet— suman 1.384 registros, aunque las autoridades no han aclarado si puede haber solapamientos. En especial, en el caso de los extranjeros que se encontraban cruzando la frontera. Todos los recuentos continúan en proceso de comprobación y pueden incluir personas que se encuentren a salvo pero incomunicadas por los cortes de carreteras, electricidad y telefonía.
Así se ha visto la fuerte riada de Nepal desde la montaña
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Así se ha visto la fuerte riada de Nepal desde la montaña
La policía nepalí informó a las cinco de la mañana de este jueves (3.45 horas menos en la España peninsular) de que los cadáveres habían aparecido ya en ocho distritos, arrastrados en algunos casos decenas de kilómetros río abajo. Las operaciones se han reanudado con 15 helicópteros (siete militares y ocho privados) después de que 97 personas fueran evacuadas por aire durante la primera jornada. Los heridos serán atendidos inicialmente en puestos médicos instalados en Dhunche y Bidur, mientras que los casos graves serán trasladados a Katmandú. Los helicópteros también han comenzado a distribuir tiendas de campaña, alimentos y otros suministros de emergencia proporcionados por la India en los distritos más castigados, según el Ejército nepalí, que ha desplegado a 2.000 efectivos.
Un gigantesco deslizamiento
Los sismógrafos detectaron a las 8.37 de la mañana del miércoles hora local (4.52 en la España peninsular) una fuerte señal en el Himalaya, la cordillera más alta del planeta y hogar del Everest. En un primer momento, el Servicio Geológico de Estados Unidos la identificó como un terremoto de magnitud 4,4, pero la reclasificó posteriormente como el rastro sísmico de un gigantesco deslizamiento. Un análisis adicional de las estaciones sísmicas cercanas, las ondas de largo periodo y las imágenes de satélite llevó al organismo a concluir que la señal correspondía “en realidad a un colapso glaciar y un flujo de escombros”, que provocaron después “impactos catastróficos río abajo”. Siete minutos después, según el sello horario de las grabaciones, una enorme masa de agua, barro y rocas alcanzó el paso tibetano de Gyirong.
Las imágenes de satélite de Planet Labs analizadas por expertos citados por Reuters sitúan el origen de la catástrofe en la vertiente nepalí de la frontera. Una parte considerable del frente de un glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altitud y cayó alrededor de 1.200 metros hasta el fondo del valle. La avalancha de hielo y roca entró en el río Lhende y lanzó corriente abajo una enorme masa de agua, barro y sedimentos que arrasó primero el paso fronterizo tibetano de Gyirong y descendió también por Nepal, donde destruyó numerosas localidades e infraestructuras.
La agencia estatal china de noticias Xinhua ha confirmado pasadas las dos de la tarde, hora local, que un equipo de rescate ha logrado aproximarse al núcleo de la catástrofe en suelo tibetano. No se ha precisado si ha conseguido entrar en el paso de Gyirong, pero es la primera confirmación oficial de que la columna china ha avanzado hasta las inmediaciones del área central desde que las carreteras quedaron destruidas.
Las grabaciones de las cámaras de seguridad del lado chino de la frontera reflejan la magnitud de lo ocurrido. En ellas, se aprecia a decenas de personas corriendo para ponerse a salvo segundos antes de que una pared de agua, barro y rocas irrumpa en el paso fronterizo, vuelque autobuses y otros vehículos, engulla un edificio gubernamental y destroce puentes y almacenes. Estas escenas, junto con los cientos de desaparecidos y con el hecho de que los equipos de rescate todavía no hayan podido acceder a algunas de las zonas más castigadas, hacen temer que el número de víctimas aumente considerablemente.
“Era una enorme oleada de barro que venía directamente hacia nosotros”, relata a Reuters Keshav Prasad Baral, un superviviente de 68 años que se encuentra hospitalizado. “A medida que se acercaba, se hacía cada vez más alta. Cuando la vi entrar en nuestra casa, intenté agarrar a mi esposa de la mano y llevarla a la azotea, pero el barro se la llevó”.

La pasada madrugada, la agencia Xinhua reconocía que, al caer la noche, los rescatistas todavía no habían logrado entrar en el núcleo de la zona devastada en Gyirong. La corriente había destruido por completo la calzada, el río seguía demasiado crecido y la lluvia aumentaba el peligro de nuevos desprendimientos y de víctimas entre los propios equipos de emergencia. Agentes de policía y bomberos avanzaban con maquinaria pesada para habilitar una vía provisional, mientras técnicos de telecomunicaciones desplegaban teléfonos por satélite e intentaban restablecer la señal.
Las autoridades chinas han informado este jueves de la formación de un lago represado por los desprendimientos en dirección al puerto de Gyirong. No han comunicado todavía su volumen ni su estabilidad y preparan puestos de observación para evaluar el peligro de una nueva avenida. La División de Previsión de Inundaciones de Nepal sostiene, sin embargo, que por ahora no existen indicios de otra gran riada inminente en Rasuwa o Nuwakot, aunque mantiene la vigilancia y advierte de que las lluvias pueden elevar el caudal de los ríos.
China ha evacuado preventivamente a 369 habitantes de cuatro aldeas situadas dentro de un radio de 14 kilómetros del paso fronterizo. Un avión con 111 integrantes de los equipos de rescate chinos aterrizó a las 8.26 en el aeropuerto tibetano de Dingri con material de búsqueda, comunicaciones y excarcelación de personas atrapadas. Dos helicópteros militares despegaron poco antes desde Lhasa para reconocer el terreno y diseñar rutas aéreas de rescate. Un dron Wing Loong equipado con estaciones base de telefonía y comunicaciones por satélite sobrevuela además la zona, aunque todavía no se ha confirmado que los equipos pesados hayan alcanzado el núcleo del paso fronterizo.
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