Alternativa para Alemania (AfD) ha duplicado sus escaños en las tres elecciones regionales alemanas que se han celebrado este septiembre. La extrema derecha alemana venció en las urnas en el Estado de Sajonia-Anhalt, donde tiene la opción de gobernar por primera vez desde la caída del nazismo. En otro land del Este del país, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, ganó los comicios del pasado domingo con un 38% de los votos. Y en Berlín, la capital, quedó tercera pero subiendo de 17 a 29 escaños en su Parlamento.
La extrema derecha alemana duplica el número de escaños en los parlamentos de los ‘landër’ y con ello, la presencia de nuevos políticos con un perfil turbio
Alternativa para Alemania (AfD) ha duplicado sus escaños en las tres elecciones regionales alemanas que se han celebrado este septiembre. La extrema derecha alemana venció en las urnas en el Estado de Sajonia-Anhalt, donde tiene la opción de gobernar por primera vez desde la caída del nazismo. En otro land del Este del país, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, ganó los comicios del pasado domingo con un 38% de los votos. Y en Berlín, la capital, quedó tercera pero subiendo de 17 a 29 escaños en su Parlamento.
AfD es una formación en la que lo habitual es que sus representantes manifiesten ideas denunciadas frecuentemente por las instituciones del Estado por vulnerar los principios democráticos. Pero entre las filas del partido hay nombres que superan con creces la media, por una parte porque AfD atrae a personas con un perfil turbio y, por otra, porque tener que cubrir en un tiempo récord tantos nuevos cargos supone recurrir a nombres que en otras circunstancias no serían candidatos.
Un ejemplo es el de Petra Federau. Fue elegida diputada en los comicios del 20 de septiembre en Mecklemburgo-Pomerania Occidental pese a que en 2016 fue retirada de las listas para las elecciones regionales de aquel año. La prensa descubrió por entonces que en su pasado había ejercido de proxeneta, ofreciendo los servicios sexuales de mujeres residentes en Alemania a clientes en los Emiratos Árabes. La diputada, de 56 años, es hoy agente inmobiliaria y si ha destacado en los últimos años es por sus declaraciones racistas, entre ellas, que la migración procedente de África debe ser deportada porque introduce el sida en Alemania.

Presencia marginal de mujeres
Federau es una excepción, pero por ser mujer. Solo seis de los 32 diputados del nuevo grupo parlamentario de AfD en Mecklemburgo-Pomerania Occidental son mujeres. Las políticas de igualdad de género son inexistentes en Afd, sus programas electorales proponen suprimirlas. Las únicas medidas que propone la formación es incentivar la maternidad y el cuidado de los niños según los valores tradicionales.

En Sajonia-Anhalt AfD tiene 39 diputados y solo dos son mujeres. Entre los representantes parlamentarios del partido está Ronny Kumpf, que en el pasado fue vicepresidente de la formación en este land y uno de sus responsables de política familiar. Durante esta etapa, en 2017, se dio a conocer porque denunció en los tribunales a un compañero de organización que había difundido un apodo para él, Porno Ronny. La razón es que internamente se conocían vídeos suyos participando en castings de cine para adultos.

No es el único diputado de Afd en Sajonia-Anhalt con una trayectoria en la industria pornográfica. También fue actor Phillipp-Anders Rau, aunque si él ha trascendido en los medios no es por esto sino por su pasado criminal. En 2010 fue condenado a un año de prisión por haber robado en un hotel 100 toallas, 80 juegos de sábanas, 21 dispensadores de jabón y otros activos valorados en 1.500 euros. En 2017 también fue condenado por falsificar títulos académicos. Rau alegó como atenuante que en aquella época era adicto a la cocaína y no tenía conocimiento de lo que hacía. Fue condenado a ocho meses de prisión.
Tenencia de armas
Pero si por algo sobresale AfD en Sajonia-Anhalt es por ser una de las territoriales del partido ideológicamente más extrema. Su candidato a presidente del land, Ulrich Siegmund, participó en su juventud en campamentos de verano de una organización neonazi hoy prohibida, las Juventudes Patrióticas de Alemania según reveló el semanario Der Spiegel, en la que estudiaban “las diferencias de razas”, desfilaban con uniforme y se pintaban esvásticas en la cara.
Dos de sus nuevos representantes parlamentarios están acusados desde este septiembre por la Fiscalía por ser presuntos miembros de una organización ultra ilegal. Al diputado Sebastian Koch se le descubrieron en su domicilio dos armas no registradas de aire comprimido, además de una pistola eléctrica. El registro era parte de una operación policial contra la organización Artgemeinschaft, una organización ultranacionalista ilegal. El otro diputado implicado es Simon Lansmann, a quien se le investiga por albergar en su casa las reuniones de este grupo violento.

En el Parlamento de Magdeburgo, capital de Sajonia-Anhalt, no solo representarán a AfD personajes con una trayectoria neonazi. Su diputado de mayor edad, Frank-Ronald Bischof, de 78 años, fue durante más de una década alto rango de la Stasi, las fuerzas de seguridad represoras de la desaparecida dictadura de la República Democrática Alemana (RDA).

Entre las filas de AfD hay personas conocidas por su pasado neonazi, aunque los casos en los que hay sospechas de violencia son los menos. Es más frecuente encontrar perfiles como el del nuevo diputado en Mecklemburgo-Pomerania Thore Stein. Este agrónomo y teniente del Ejército en la reserva es miembro de dos hermandades universitarias de la extrema derecha. En su juventud fue expulsado del Círculo de Jóvenes Democristianos precisamente por sus posiciones extremistas.
El suegro de Stein es Gernot Mörig, uno de los referentes ideológicos de la ultraderecha alemana. Mörig fue el convocante de la famosa reunión de Potsdam de 2023, en la que extremistas de varios países de Europa pusieron los cimientos de lo que denominan “remigración”. La remigración, uno de los mantras de AfD, detalla la manera de deportar no solo a millones de migrantes de Alemania, también a alemanes de origen extranjero que no demuestren su patriotismo.
Homofobia y admiradores de Putin
El nuevo grupo parlamentario de AfD en Berlín es menos radical que otras territoriales del Este de Alemania, en parte por la estrategia del partido de ganar peso en una ciudad que se caracteriza por su progresismo y multiculturalidad. Esto no impide que destaquen políticos como Julian Adrat, conocido por sus salidas de tono en las redes sociales. En 2024 fue condenado con una multa de 2.000 euros por mensajes contra las mujeres transexuales. Este 2026 ha sido condenado por dedicar un texto homófobo a Bill Kaulitz, cantante del grupo de música pop Tokio Hotel, y de provocar una campaña de odio contra él.

Lo que también abunda en los grupos parlamentarios de AfD son admiradores del presidente ruso, Vladímir Putin. El partido mantiene buenas relaciones con el Kremlin y propone la retirada inmediata de las sanciones contra Rusia por la invasión de Ucrania. También pide suspender las ayudas a los refugiados ucranios y el apoyo militar a este país. Paradigma de esta afinidad con el ultranacionalismo ruso es Gunnar Lindemann, uno de los diputados de AfD más veteranos en Berlín. Lindemann ha sido asiduo de congresos organizados por el Kremlin en Moscú y ha viajado a territorios ocupados por Rusia en Ucrania (ha estado en Donbás y en Crimea) y en Georgia (visitó Osetia del Sur en 2019).
Otra afición de Lindemann, además de hacer turismo en territorios conquistados a sangre y fuego por Rusia, es la gastronomía. Tiene un canal en Yotube con el nombre artístico Maitre Gunnar. En su último vídeo, ataviado con bata de cocina y gorro de chef, prepara un “camembert con salsa de Marzahn”. Marzahn es el distrito de Berlín oriental del que Gunnar es representante y donde AfD venció en las elecciones del 20 de septiembre con un 26% de los votos.
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