Tesla ha vuelto a la senda del crecimiento. El beneficio neto del gigante de los vehículos eléctricos aumentó un 17% en el primer trimestre del año, un resultado sorpresa que los inversores en Wall Street celebraron con una subida de sus títulos de un 4% tras el cierre del mercado. En total, la marca dirigida por Elon Musk vendió 358.023 coches a nivel mundial, un 6,3% más que en 2025, pese a que su enfoque es cada vez más evidente: los robotaxis y los robots para uso doméstico, dos productos que aún no están a la venta.
Sus títulos subían un 4% tras el cierre del mercado, espoleados por el crecimiento del 6,3% en la venta de sus coches eléctricos
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Tesla ha vuelto a la senda del crecimiento. El beneficio neto del gigante de los vehículos eléctricos aumentó un 17% en el primer trimestre del año, un resultado sorpresa que los inversores en Wall Street celebraron con una subida de sus títulos de un 4% tras el cierre del mercado. En total, la marca dirigida por Elon Musk vendió 358.023 coches a nivel mundial, un 6,3% más que en 2025, pese a que su enfoque es cada vez más evidente: los robotaxis y los robots para uso doméstico, dos productos que aún no están a la venta.
Claro queda en el comunicado de la empresa. «Durante el primer trimestre, continuamos realizando avances significativos en el desarrollo de la infraestructura y el software de IA que sustentan nuestro servicio de robotaxis y nuestros futuros negocios de robótica», indicó la empresa. «Iniciamos la expansión de nuestra capacidad de cómputo de IA, la puesta en marcha de nuevas fábricas de baterías y materiales para baterías, y preparamos líneas de producción adicionales para el inicio de la fabricación del Megapack 3, el Cybercab y el Tesla Semi«.
De modelos nuevos para reforzar la escasa oferta actual, nada. Y eso que la dependencia actual de su populares eléctricos es absoluta. De los 22.387 millones de dólares facturados entre enero y marzo de 2026, 16.234 millones corresponden a la venta del Model Y y el Model 3, los dos únicos que aún se siguen fabricando —junto con el fallido Cybertruck— tras anunciar que tanto el Model S como el Model X han dejado de producirse.
Musk parece haber abandonado definitivamente el coqueteo con un vehículo eléctrico de masas a un precio asequible para centrarse en los Cybercab que tiene previsto empezar a fabricar en unas semanas. Es parte del ecosistema de robotaxis con los que pretende competir con Waymo, la compañía de Google que ya le ha tomado la delantera en Estados Unidos. Tesla anunció el sábado que ha comenzado a ofrecer el servicio de taxis sin conductor en pequeñas áreas de Houston y de Austin, la ciudad donde ahora tiene la sede la compañía.
Además, el gigante automotriz ha indicado que las entregas de sus camiones eléctricos comenzará en unas semanas, un proyecto que llega con años de retraso. Mientras, están trabajando en una versión mejorada del Roadster, su modelo deportivo.
El resultado trimestral deja más dudas que claridad sobre el futuro de una compañía en claro proceso de transición. Musk está redoblando la apuesta en su visión: un futuro donde el coche privado sea un anacronismo y donde su inmensa flota de vehículos existente sirva como taxis autónomos al servicio de cualquier usuario, además de una vía de ingresos adicional para sus propietarios.
Si lo logra está por verse, con el reto de sostener la valorización bursátil más elevada de cualquier automotriz a nivel mundial —cuatro veces por encima de Toyota— y en un momento en que la fe de sus inversores parece estarse debilitando. Sus títulos han perdido un 11% en lo que va de año.
Pese a todo, al sudafricano no le tiembla el pulso. La prueba son los 2.500 millones de dólares que ha invertido en este trimestre para incorporar inteligencia artificial a sus vehículos y para esas nuevas líneas de coches autónomos. Sólo el tiempo determinará si el hombre más rico del planeta vuelve o no a tener razón.
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