El sueco Carl Aaby (Småland, 1979) lleva Ikea prácticamente en la sangre, aunque su apellido pueda llevar a engaño. Aaby no es el de su familia: lo adoptó al casarse con su mujer, con la que tiene dos hijos. Su compromiso con la multinacional sueca también es profundo. Entró hace cerca de dos décadas como becario en Japón y desde entonces ha desarrollado toda su carrera dentro del grupo, con responsabilidades en Países Bajos, Austria y Noruega, donde fue consejero delegado antes de aterrizar en España. Desde junio de 2025 dirige uno de los diez mayores mercados de Ikea en el mundo y, en su primera entrevista desde que asumió el cargo, recibe a Actualidad Económica en la tienda de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Llega con el negocio en máximos históricos de ventas, pero también con una agenda de cambios: una nueva rebaja de precios de 53,4 millones, una reorganización que busca eficiencias y un plan para abrir entre 10 y 15 nuevas tiendas de tamaño medio en los próximos años. Aaby se muestra abiertamente preocupado por la crisis de vivienda en nuestro país, que considera de las más graves de Europa, y analiza el impacto de fenómenos como el auge de las habitaciones compartidas, de la IA, la segunda mano y de una inesperada línea de negocio que crece más deprisa que los muebles: la comida.
El sueco que comanda Ikea en nuestro país ha reordenado la empresa en España en plena crisis de vivienda y se esfuerza para que el cliente vaya más a las tiendas con bajadas de precios
El sueco Carl Aaby (Småland, 1979) lleva Ikea prácticamente en la sangre, aunque su apellido pueda llevar a engaño. Aaby no es el de su familia: lo adoptó al casarse con su mujer, con la que tiene dos hijos. Su compromiso con la multinacional sueca también es profundo. Entró hace cerca de dos décadas como becario en Japón y desde entonces ha desarrollado toda su carrera dentro del grupo, con responsabilidades en Países Bajos, Austria y Noruega, donde fue consejero delegado antes de aterrizar en España. Desde junio de 2025 dirige uno de los diez mayores mercados de Ikea en el mundo y, en su primera entrevista desde que asumió el cargo, recibe a Actualidad Económica en la tienda de San Sebastián de los Reyes (Madrid). Llega con el negocio en máximos históricos de ventas, pero también con una agenda de cambios: una nueva rebaja de precios de 53,4 millones, una reorganización que busca eficiencias y un plan para abrir entre 10 y 15 nuevas tiendas de tamaño medio en los próximos años. Aaby se muestra abiertamente preocupado por la crisis de vivienda en nuestro país, que considera de las más graves de Europa, y analiza el impacto de fenómenos como el auge de las habitaciones compartidas, de la IA, la segunda mano y de una inesperada línea de negocio que crece más deprisa que los muebles: la comida.
- Ha cumplido ya un año como CEO de Ikea en España. ¿Le ha sorprendido algo del mercado español?
- Siendo sueco y habiendo crecido en Europa, conocía España como destino turístico, de venir de vacaciones con mis padres. Ahora, como CEO, con tiendas, compañeros y negocio por toda España, he tenido la oportunidad de explorar y descubrir el país. Nunca me había dado cuenta de lo grandes que son las diferencias entre Andalucía, Galicia, País Vasco… Hay muchas particularidades entre unos lugares y otros.
- Acaban de invertir otros 53,4 millones en bajar precios. ¿Es una estrategia sostenible en el tiempo?
- Podemos mantenerla. No es una campaña, no es eso lo que buscamos. Cuando teníamos el catálogo de Ikea, los precios que aparecían eran válidos para todo el año. Era un compromiso. Ya no tenemos catálogo, pero intentamos tratar las bajadas de precios de una manera muy similar: no como una promoción, sino como algo en lo que la gente pueda confiar durante el próximo año.
- ¿Sacrifica margen para ganar cuota de mercado?
- Sí, por supuesto, es una inversión que afecta al margen. Pero también estamos trabajando mucho para encontrar eficiencias y costes que podamos eliminar o reducir. No es una estrategia a corto plazo. Es la idea de negocio que siempre hemos tenido y espero que podamos seguir haciéndolo año tras año. Eso sí, necesitamos también que el consumidor responda.
- ¿Comprando más?
- Por supuesto. Espero que la gente vea que ahora obtiene precios todavía mejores en Ikea, que vengan nuevos clientes y que los antiguos acudan un poco más a menudo.
- Alguna de estas rebajas son sólo para tienda… ¿Buscan al cliente físico, que no compre solo ‘online’?
- Sí, estamos poniendo algunos precios que son sólo para tienda. Queremos que todo el mundo vaya a lo que consideramos el corazón, el epicentro de Ikea: nuestras tiendas. Puedes seguir comprando online, a través de la web o de nuestro centro de atención remota, pero la mejor oferta de Ikea estará siempre en la tienda.
- ¿Qué peso tiene hoy España en Ikea?
- Si hablamos de Ingka Group, que representa alrededor del 90% de la facturación mundial del retail de Ikea, España está entre los diez primeros países. Creo que este año acabaremos quizá como el número ocho por facturación.
- ¿Y cómo marcha el negocio?
- Crecimos el año pasado y estamos creciendo este año. El último ejercicio fue el récord histórico de ventas de Ikea España y este año volverá a ser histórico. Es uno de los mercados donde nos está yendo realmente bien y seguiremos haciéndolo bien. Tenemos un negocio bastante sólido aquí y menos dificultades que muchos otros países.
- ¿El consumidor español es ahora más sensible al precio que antes de la crisis inflacionista?
- Absolutamente. La economía española está bastante fuerte y ha evolucionado bien, pero no estoy tan seguro de que mucha gente en España lo perciba cuando mira su cartera. Muchos costes han aumentado, muchas cosas han subido de precio y no necesariamente lo ha hecho la renta disponible cada mes. Por supuesto que los consumidores son más sensibles al precio. También vemos muchos competidores en los segmentos low cost que lo están haciendo bastante bien, como las plataformas asiáticas, que juegan prácticamente sólo con el precio.
- ¿Puede Ikea competir ahí?
- Nosotros no somos un discounter, no trabajamos simplemente con descuentos. Tampoco buscamos el precio bajo a cualquier coste. Desarrollamos nuestra gama con lo que llamamos diseño democrático: sostenibilidad, calidad, diseño… Pero aun así tenemos que ser y queremos ser la mejor oferta, el mejor precio y el precio más bajo en artículos para el hogar en España. Es nuestro núcleo, nuestra idea de negocio.
- España sufre un grave problema de acceso a la vivienda y los jóvenes se emancipan cada vez más tarde. ¿Cómo se refleja esta crisis en el negocio de Ikea?
- No puedo cuantificarlo, tampoco hemos intentado hacerlo. Pero, desde luego se refleja. Aunque sobre todo es un problema para la sociedad española, especialmente para los jóvenes.
- ¿Cómo de preocupante es desde su punto de vista?
- Me preocupa bastante. No ocurre sólo en España, sucede en muchos países europeos, pero el nivel del problema en España es uno de los mayores, si no el mayor. ¿Qué ocurre si la gente no puede dejar la casa de sus padres, formar una familia y tener toda esa libertad cuya base suele ser la vivienda? Con el tiempo puede afectar no sólo al negocio de Ikea, sino a muchas empresas y a la sociedad de muchas maneras.
- ¿Puede Ikea hacer algo?
- Hay tres ángulos. Uno es bajar precios para que, cuando consigas salir de casa de tus padres, al menos puedas amueblar tu vivienda de forma asequible y con buena calidad. El segundo es hacer crecer nuestro negocio B2B y trabajar más con socios que están construyendo vivienda asequible o vivienda en general en España. Tenemos algunos proyectos en marcha con empresas inmobiliarias y quiero ver hasta dónde podemos llegar.
- ¿Habla de socios privados o también de Administraciones públicas?
- En este momento hablamos principalmente con socios privados, pero no quiero poner ninguna limitación.
- Le he interrumpido. ¿El tercer ángulo?
- Hay un tercer elemento: ayudar a nuestros propios trabajadores ante el problema de la vivienda. ¿Qué podemos hacer como empleador para facilitarles el acceso a una vivienda? Es algo que quiero seguir explorando.
- Ha trabajado en Japón, Países Bajos, Austria y Noruega… ¿Qué diferencias encuentra respecto a España en vivienda?
- Es fascinante vivir en diferentes países y siempre que tengo oportunidad hago visitas a hogares reales para ver cómo viven. También las he hecho aquí, en España. Hay algo muy común: la casa es extremadamente importante para las personas. Por seguridad, por identidad, por la zona en la que viven… Y hay otro problema común en todas partes: el almacenamiento. Parece que tenemos más cosas de las que somos capaces de organizar. Da igual que sea Japón, España o Noruega.
- ¿Dónde están entonces las mayores diferencias?
- Probablemente en la cocina: cómo cocina la gente, el tamaño, cómo socializa alrededor de la comida… En Noruega mucha gente socializa en casa con familiares y amigos y la cocina se convierte en un gran centro de la vivienda. La gente invierte mucho en esos espacios. En Japón y, muchas veces, en España, la gente socializa también fuera de casa, en restaurantes, bares y cafeterías. Eso crea diferencias.
- Juan Roig, presidente de Mercadona, vaticinó hace unos años que las cocinas desaparecerán por el auge de la comida preparada. Ustedes venden cocinas. ¿Le preocupa?
- No creo que vaya a ocurrir. La pasión por la comida, por cocinar y por vivir esa experiencia en la cocina seguirá existiendo. Creo que muy poca gente querrá vivir únicamente de comida a domicilio o yendo a restaurantes. Y la mayoría de gente tampoco podría permitírselo. No veo ningún riesgo para nuestro negocio, al menos en los próximos 10, 15 o 20 años. Nunca hay que decir nunca, pero no me preocupa en absoluto.
- Mucha gente ya no tiene acceso a una vivienda entera y se ha disparado el alquiler de habitaciones. ¿Lo notan de alguna manera en sus ventas?
- Es una tendencia que lleva produciéndose bastante tiempo. Intentamos mostrar en las tiendas más soluciones para el coliving: qué hacer cuando una parte de la vivienda es tuya pero compartes las zonas comunes con otras personas. Creo que continuará y probablemente sea una parte bastante importante de la solución a los problemas de vivienda de muchos países.
- ¿Obliga a Ikea a pensar de otra manera los muebles?
- Hicimos un proyecto real en Noruega con una empresa inmobiliaria. Varias personas vivían en un piso muy grande y probamos qué estaban dispuestas a compartir y qué no. El cepillo de dientes nadie quería compartirlo, ahí había una línea clara. Los libros, en cambio, la mayoría no tenía ningún problema en compartirlos. Tampoco el sofá o la televisión, incluso comprándolos conjuntamente. Ahí surgen nuevas necesidades: si compras un sofá entre cuatro y uno se marcha al cabo de uno o dos años, ¿cómo lo regulas?
- ¿Y tiene algo que decir ahí Ikea?
- Hay muchas soluciones interesantes que podemos encontrar también en la parte financiera.
- Ikea fue pionera en instalar restaurantes en sus tiendas. Ahora vemos esa tendencia en supermercados y otros retailers. ¿Crece este negocio?
- Nuestro negocio de alimentación en España ha seguido creciendo a bastante velocidad. Ya pesa un 4% respecto al total de las ventas, lo que supone un 2% más que el año anterior. Está creciendo más rápido que el resto del negocio y tenemos un tique medio de unos 8 euros por cliente. Vas a Ikea Goya y el restaurante-cafetería, aunque es pequeño y tiene un menú limitado, está completamente lleno. Vienes a San Sebastián de los Reyes a la hora de comer o cenar y está prácticamente lleno. Es una parte muy importante de la experiencia.
- ¿Hay gente que viene a Ikea exclusivamente a comer?
- Sí. Especialmente las familias con niños lo aprecian mucho porque puedes comer en familia por un precio bastante asequible. A veces compran algo en la tienda y otras veces sólo compran comida. Pero algún día volverán y comprarán un sofá. Está más que bien que vengan sólo a comer.
- Está reorganizando la estructura de Ikea España en un momento en el que crece en ingresos y beneficios. ¿Va a suponer pérdida de empleos o de competencias?
- El cambio, sea organizativo o de formas de trabajar, es crítico para seguir creciendo y para que una empresa tenga futuro. Somos bastante más de 9.000 personas en Ikea España. No somos una startup que pueda moverse muy rápido. Pero si no adaptamos cómo nos organizamos, si no buscamos nuevas maneras de hacer las cosas o adoptamos la IA allí donde tenga sentido, pondremos en riesgo el sustento de todos los que dependen de Ikea. No podremos seguir siendo relevantes ni tener los precios o hacer las inversiones que necesitamos.
- Entonces, ¿hay personas afectadas?
- Sí, a corto plazo afecta a personas. Somos una compañía humanista y nos lo tomamos en serio. Siempre intentamos hacerlo de la mejor manera posible, buscando soluciones que pueden ser muy individuales, como encontrar otro trabajo dentro de Ikea o recibir apoyo para salir de la compañía. Pero tenemos la obligación de hacer estos cambios aunque a veces sean dolorosos, por el futuro de la empresa y de las personas que dependen de Ikea. Es mejor hacerlo cuando crecemos y tenemos una rentabilidad sólida que hacerlo con el cuchillo en el cuello porque el negocio está cayendo.
- Existen planes para compartir ciertas áreas con Portugal. ¿Es el primer paso hacia una Ikea ibérica?
- Estamos ya colaborando con Portugal para ser mas fuertes en diferentes áreas. Seguiremos siendo dos organizaciones, con personas trabajando en Portugal y personas trabajando en España. ¿Podemos encontrar más áreas en las que cooperar en el futuro? Quizá. No tenemos planes concretos para avanzar en esa dirección, pero tampoco cerramos ninguna puerta.
- Hace 30 años Ikea fue una revolución en España, pero hoy la competencia ha cambiado. ¿Sigue siendo hoy un disruptor o se ha convertido en una empresa establecida a la que otros intentan disrumpir?
- Doy la bienvenida a la competencia y a que haya más actores en el sector porque todavía existe un potencial enorme para hacer crecer el mercado del hogar en España y en el sur de Europa. ¿Somos el disruptor en nuestros mejores días? Podemos serlo. ¿Lo somos todos los días? Desde luego que no. Deberíamos serlo más a menudo. Invertir 53,4 millones en precios es una manera de desafiar al mercado. Veremos quién está dispuesto a seguirnos. Pero no, no diría que ahora mismo somos un disruptor. Debemos serlo mucho más en el futuro.
- Aproximadamente el 25% de sus ventas en España ya son ‘online’. ¿Hay techo? ¿Por eso quiere traer al cliente de vuelta a las tiendas?
- No sé dónde está el techo, pero estoy seguro de que todavía no hemos llegado. Al mismo tiempo, vamos a reforzar nuestro foco en las ventas en tienda. Eso no significa que el online no sea importante. Si vives muy lejos de una tienda puede ser la mejor opción.
- ¿Seguirán abriendo tiendas?
- Estamos buscando activamente ubicaciones de unos 2.000 o 3.000 metros cuadrados para abrir otras 10 o 15 unidades pequeñas en España durante los próximos tres o cuatro años. Las tiendas físicas van a tener una prioridad mayor para nosotros en los próximos años.
- ¿Y grandes Ikea, como este de San Sebastián de los Reyes?
- No creo que necesitemos abrir más tiendas de este tamaño en España. Pero en formatos de 2.000 o 3.000 metros cuadrados hay potencial para al menos otras 15, probablemente incluso más. España fue uno de los primeros países de Ikea en experimentar con formatos diferentes y ahora sentimos que hemos empezado a dar con la fórmula. Vitoria y Girona han tenido mucho éxito desde el primer día, también desde el punto de vista del negocio. Eso significa que ha llegado el momento de seguir expandiéndonos a mayor velocidad.
- España fue el escenario piloto de Preowned, su plataforma de segunda mano. ¿Ganará peso en su balance o es un extra marginal?
- Vamos a continuar con ella. La venta de muebles de segunda mano es enorme. Hay actores como Wallapop en España donde existen muchísimos artículos de Ikea, por ejemplo. Es importante desde el punto de vista de la sostenibilidad: muchos de nuestros muebles tienen garantías de cinco, diez o incluso 25 años. Están hechos para tener una vida bastante larga y estoy totalmente a favor de que cambien de manos antes de convertirse en residuos.
- ¿Cuánto supone hoy la segunda mano para Ikea?
- Hoy es muy pequeño en términos de facturación, quizá un 1% o un 1,5%. Pero creo que crecerá y será cada vez más importante. También permite entrar en Ikea a un precio todavía inferior al de un producto nuevo. Seguiremos invirtiendo y creyendo en ello. El online también fue un día solo el 1% de la facturación y, de repente, fue el 2%, luego el 4%, el 6%… Veremos cómo evoluciona la segunda mano.
- ¿En qué va a cambiar más a Ikea la Inteligencia Artificial? ¿Les permitirá crecer con menos trabajadores?
- Queremos poner a las personas en el centro y que la IA las potencie. Tenemos algo llamado My AI Portal al que puede acceder cualquier empleado después de hacer una formación obligatoria. No debe ser una herramienta para unos pocos, sino para muchos. Quiero que nos ayude, primero, a crear eficiencias y reducir costes para poder bajar todavía más los precios. Y, segundo, a eliminar tareas que nos impiden tener más compañeros en la tienda delante de los clientes.
- ¿Entonces la IA no sustituirá a los trabajadores?
- Tenemos ejemplos en los que eliminas mediante IA una tarea muy manual, muy detallada y que consume mucho tiempo. La calidad aumenta, beneficia al trabajador y al cliente, reduce costes y ese empleado puede dedicar su energía a algo que realmente marque una diferencia y que no puedas hacer con IA. Para mí, la IA debe potenciar a las personas, no al revés.
- ¿Y desde el punto de vista del cliente?
- La IA nos ayudará a bajar precios, pero también a crear una experiencia mucho más sencilla y fluida, por ejemplo reduciendo los tiempos de espera o ayudando a inspirarse dentro de la tienda más allá de las soluciones que podemos mostrar físicamente. La experiencia será mayor, pero también más sencilla.
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