La deuda de Francia vuelve a preocupar a las instituciones internacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Orgación para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han disparado al mismo tiempo las alarmas, advirtiendo a París de la necesidad de «una recuperacióin significativa y sostenible» de las finanzas públicas para estabilizar su alto nivel de endeudamiento.
El FMI y la OCDE alertan sobre la gravedad de las finanzas públicas francesas, marcadas por el segundo mayor déficit de la UE
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La deuda de Francia vuelve a preocupar a las instituciones internacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Orgación para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han disparado al mismo tiempo las alarmas, advirtiendo a París de la necesidad de «una recuperacióin significativa y sostenible» de las finanzas públicas para estabilizar su alto nivel de endeudamiento.
La deuda francesa es hoy por hoy la tercera más alta de la Eurozona (en comparación con el PIB) por delante de Grecia e Italia. Francia es también el segundo país con el mayor déficit de la UE (5,1%), superada tan solo por Bélgica (5,2%) y muy por encima del límite del 3% fijado por las normas prespuestarias europeas.
«Estamos en una situación preocupante e incluso grave», reconoció el primer ministro centrista, Sébastien Lecornu, en una entrevista publicada esta semana por Paris Match. «Nuestro alto nivel de deuda y el déficit limitan nuestra capacidad de acción y nos colocan en una posición de vulnerabilidad».
«Debemos tener la honestidad de proponer un liderazgo presupuestario ahora, y la humildad de aceptar que los franceses pueden decidir cambiarlo», advirtió Lecornu, en una referencia directa al «impasse» creado ante las inminentes elecciones presidenciales en abrul y mayo del próximo año. «Estamos en democracia, pero no podemos dejar todas las decisiones en suspenso hasta el 2027».
Consciente de volverá a jugarse el puesto, como le ocurrió a su predecesor François Bayrou, Lecornu ha anticipado esta semana las líneas maestras de su proyecto de ley de finanzas que debería presentar el próximo otoño. El primer ministro centrista abogó por «la estabilidad fiscal: ni aumento ni creación de impuestos», sin excluir «tocar ciertos nichos fiscales». Su caballo de batalla volverá a ser el gasto público, que representa aún el 57% del PIB, siete puntos porcentuales por encima de la media europea.
«Cuando cuatro instituciones diferentes hacen sonar las alarmas, ya no es una advertencia, sino un llamada urgente a la acción», asegura Olivier Klein, profesor de Economía en la HEC de París, que recuerda en declaraciones a Les Echos cómo la Comisión Europea y el Tribunal de Cuentas han alertado también sobre el estado de las finanzas francesas, además del FMI y la OCDE.
«Estas instituciones no tienen el mismo mandato ni las mismas responsabilidades y sin embargo sus diganósticos convergen notablemente», agresga Klein, «Francia no se enfrenta a una crisis financiera hoy en día, pero la trayectoria actual de sus finanzas públicas no es lo suficientemente creíble como para garantizar la sostenibilidad de su deuda«.
La OCDE advierte en su reciente informe que la situación de Francia se produce en «un contexto preocupante». El secretario general de la organización, Mathias Cormann, recalca cómo «los costes del endeudamiento en Francia se encuentran ahora entre los más altos de Europa, un factor que agrava mecánicamente la carga de la deuda«.
El informe del FMI advierte por su parte que, pese a los shocks externos (como la guerra en Oriente Medio y la crisis energética), la economía francesa ha dado muestras de «resiliencia», aunque el crecimiento económico se ralentizará este año del 0,9% al 0,6%. El Fondo Monetario Interancional insta al Gobierno francés a adoptar medidas de consolidación fiscal y «ambiciosas reformas estructurales«, con el objetivo de rebajar el déficit al 3% en el 2029 y grantizar la sostenibilidad de la deuda.
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