La crisis global de componentes tecnológicos ya se refleja en la telefonía móvil de gama alta. Hace más de un mes, el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, anunciaba lo que muchos expertos ya presagiaban: el impacto de la escasez de microchips en el precio de los dispositivos. En un contexto en el que la IA demanda gran parte de estos componentes y, a su vez, eleva sus costes, era cuestión de tiempo que la situación afectara al consumidor directo de estos productos. Ayer la multinacional Google se sumó a esta tendencia de subidas de precios en su línea de dispositivos Pixel, a los que también ha disminuido la capacidad de la memoria RAM.
La firma presenta sus nuevos teléfonos, con precios más altos o menos RAM
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La crisis global de componentes tecnológicos ya se refleja en la telefonía móvil de gama alta. Hace más de un mes, el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, anunciaba lo que muchos expertos ya presagiaban: el impacto de la escasez de microchips en el precio de los dispositivos. En un contexto en el que la IA demanda gran parte de estos componentes y, a su vez, eleva sus costes, era cuestión de tiempo que la situación afectara al consumidor directo de estos productos. Ayer la multinacional Google se sumó a esta tendencia de subidas de precios en su línea de dispositivos Pixel, a los que también ha disminuido la capacidad de la memoria RAM.
«La industria tecnológica está lidiando con una grave escasez de memoria RAM provocada por los proveedores, y tendremos que ajustar los precios y las configuraciones de RAM del Pixel 11 para mitigar este problema», explicó un portavoz de Google al medio especializado Engadget.
El precio de los dispositivos ha aumentado en 100 dólares (Pixel 11) y 50 dólares (Watch 5) respecto a los modelos anteriores. En concreto, las tarifas fijadas sitúan al Pixel 11 básico en 899 dólares, el Pixel 11 Pro en 1.099 dólares, el Pixel 11 Pro XL en 1.299 dólares y el plegable Pixel 11 Pro Fold en 1.899 dólares. Por su parte, el Pixel Watch 5 parte de los 399 dólares.
La decisión de la tecnológica es sintomática del aterrizaje forzoso de la inteligencia artificial. Ante la necesidad acelerada de las grandes firmas como Anthopic -o la propia Google- de equipar sus centros de datos, la adquisición masiva de componentes ha disparado los precios de la memoria RAM en el mercado global. Esto ha terminado por repercutir directamente en los precios finales y en la disponibilidad de los productos.
Así, Google, que desarrolla la IA generativa Gemini, tomó este déficit de componentes como un argumento para recortar la memoria RAM en las versiones básicas de sus productos, el Pixel 11 Pro y el Pixel 11 Pro XL, según reconoció a través de su portavoz. «El enfoque integral de Pixel nos permite optimizar la forma en que los modelos en el dispositivo se cargan y ejecutan, manteniendo nuestro hardware ligero, rápido y con una gran capacidad de respuesta», aseguró.
Esto supone que, dado que ambos modelos de gama alta se comercializan con 12 GB de memoria RAM en su configuración de inicio, para obtener un dispositivo con más memoria será necesario que los usuarios opten por una versión superior de 16 GB abonando un precio todavía más elevado.
Para mitigar este recorte, Google ha ofrecido el doble de almacenamiento inicial en el Pixel 11 y el Pixel 11 Pro, que parten de 256 GB . Esto equipara su coste por gigabyte a la generación pasada. En cambio, los modelos Pro XL y Pro Fold comienzan con el mismo almacenamiento de sus antecesores, por lo que la subida de precio se traslada íntegra al consumidor.
Para dimensionar la gravedad de esta crisis que han impactado el precio final de los dispositivos, el último informe de la firma de análisis financiero Jefferies presentó en sus proyecciones de mercado que el precio de la memoria RAM experimentará un incremento de entre el 40% y el 50% intertrimestral durante el tercer trimestre de 2026. Lejos de estabilizarse, la presión continuará a finales de año con otra subida adicional de entre el 30% y el 40% durante el cuarto trimestre.
A su vez, la consultora proyecta un alza interanual de entre el 40% y el 45% para 2027 debido al estancamiento en la capacidad global de producción de obleas de silicio. Detrás de este aumento, apuntan que el acaparamiento de los grandes proveedores de servicios en la nube, que ya han bloqueado el 50% de la capacidad de fabricación mundial con previsiones de alcanzar el 70% mediante acuerdos a largo plazo que exigen un pago anticipado del 40%. Al no haber suscrito estos contratos ningún fabricante de electrónica de consumo, empresas como Google se ven obligadas a competir por un inventario que prácticamente está reducido.
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