La disputa en torno al Tribunal Constitucional en Polonia ha devuelto el foco a la extrema polarización del país. Los insólitos acontecimientos ilustran la lucha entre dos bloques políticos irreconciliables. Por un lado, un Gobierno de coalición liberal capitaneado por Donald Tusk que decide hacerse por sorpresa y con mano dura con el control del alto tribunal, politizado y deslegitimado. Por otro, una derecha ultraconservadora que se aferra a las cuotas de poder que capturó con maniobras contrarias al Estado de derecho y un jefe de Estado capaz de abrirse paso por la fuerza en la institución que vela por el orden constitucional.
La pugna por el control del alto tribunal enfrenta a Tusk y a la derecha ultraconservadora y radical en una batalla sin incentivos para el acuerdo
La disputa en torno al Tribunal Constitucional en Polonia ha devuelto el foco a la extrema polarización del país. Los insólitos acontecimientos ilustran la lucha entre dos bloques políticos irreconciliables. Por un lado, un Gobierno de coalición liberal capitaneado por Donald Tusk que decide hacerse por sorpresa y con mano dura con el control del alto tribunal, politizado y deslegitimado. Por otro, una derecha ultraconservadora que se aferra a las cuotas de poder que capturó con maniobras contrarias al Estado de derecho y un jefe de Estado capaz de abrirse paso por la fuerza en la institución que vela por el orden constitucional.
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