Yolanda Díaz ha declarado ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que su campaña para hacerse con la Dirección General del organismo no ha generado ningún gasto. Una declaración en la que, no obstante, reconoce expresamente que ha mantenido reuniones relacionadas con su candidatura dentro de su agenda oficial como vicepresidenta segunda del Gobierno de España y minsitra de Trabajo.
La vicepresidenta admite que ha utilizado su actividad institucional para mantener contactos relacionados con su candidatura, pero no detalla los recursos empleados ni su coste
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Yolanda Díaz ha declarado ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que su campaña para hacerse con la Dirección General del organismo no ha generado ningún gasto. Una declaración en la que, no obstante, reconoce expresamente que ha mantenido reuniones relacionadas con su candidatura dentro de su agenda oficial como vicepresidenta segunda del Gobierno de España y minsitra de Trabajo.
Así consta en la carta remitida al presidente del Consejo de Administración de la OIT, Matthew Wilson, para dar cumplimiento de las obligaciones de transparencia impuestas a los aspirantes al puesto. «Como candidata propuesta por el Gobierno de España, deseo informarle de que no se ha incurrido en ningún gasto atribuible a la campaña«, asegura Díaz en el escrito.
La vicepresidenta añade que «las reuniones celebradas en relación con mi candidatura han tenido lugar de forma virtual o en el contexto de actividades gubernamentales, como parte de mi agenda oficial como vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social». Una declaración que confirma que ha desarrollado actividades relacionadas con su campaña internacional en el ejercicio de sus responsabilidades institucionales, pero que no especifica qué medios públicos se han empleado para ello ni cuál ha sido su coste.
A poco más de dos semanas de la elección del próximo director general de la OIT, que tendrá lugar el próximo 16 de noviembre, en plena campaña electoral en España, la vicepresidenta segunda ha intensificado notablemente su agenda de reuniones internacionales. En los últimos días ha mantenido numerosos encuentros en Madrid con representantes de países con voto en la organización. También ha viajado a Ginebra a exponer su candidatura (este desplazamiento lo cubre la propia OIT), a Luxemburgo y a Nueva York.
Las reglas que regulan el procedimiento electoral de la OIT obligan a los aspirantes al cargo a divulgar sus actividades de campaña, incluidas reuniones, talleres y visitas, así como la cuantía y procedencia de los fondos utilizados. Sin embargo, Díaz afirma en su declaración que no ha incurrido en ningún gasto atribuible a la campaña, pese a admitir que ha desarrollado actividades relacionadas con su candidatura dentro de su agenda gubernamental oficial.
La declaración de gastos cero de Yolanda Díaz contrasta con las presentadas por sus dos rivales en la carrera por dirigir la OIT, que sí reconocen expresamente el uso de fondos públicos para financiar sus campañas. El actual director general, el togolés Gilbert Houngbo, admite gastos directos inferiores a 25.000 francos suizos (unos 27.000 euros al cambio), sufragados principalmente con apoyo de Togo, además de aportaciones logísticas de las representaciones diplomáticas de Costa de Marfil y Argelia y de la Unión Africana.
Por su parte, el candidato peruano, el excanciller Javier González-Olaechea, reconoce que su campaña se ha financiado con recursos del Gobierno de Perú y fondos propios, y cifra en 5.200 francos suizos (5.600 euros aproximadamente) el coste de una recepción diplomática celebrada en Ginebra el 21 de septiembre, sufragada por el Ministerio de Relaciones Exteriores peruano.
La cuestión preocupa a la oposición. Apenas días después del anuncio de la candidatura de Díaz por parte del Gobierno el Partido Popular registró una batería de preguntas en el Congreso de los Diputados reclamando todo tipo de información sobre el coste y el origen de la financiación de la campaña. En concreto, los populares pidieron detalle sobre los viajes de la vicepresidenta, las reuniones, los gastos ministeriales y de embajadas, la dedicación de empleados públicos al desarrollo de la candidatura…
En la exposición de sus preguntas, los de Alberto Núñez Feijóo afirman que «la experiencia reciente aconseja extremar la transparencia sobre la utilización de recursos públicos cuando una candidatura internacional coincide con el ejercicio de altas responsabilidades de Gobierno». Por ello, «resulta imprescindible despejar cualquier duda acerca de si la acción exterior del Estado, los viajes oficiales, las aportaciones económicas, los programas de cooperación internacional o la actividad institucional del Ministerio de Trabajo u otros departamentos pudieran estar siendo utilizados, directa o indirectamente, para favorecer la colocación de la Sra. Díaz en un organismo internacional«, añaden.
Las preguntas se registratron a finales del pasado mes de julio, pero hasta la fecha el Gobierno no las ha respondido. Según consta en los boletines oficiales del Congreso, la iniciativa ha caducado tras la disolución de las Cortes por el adelanto electoral. De modo que la única información pública disponible en estos momentos sobre el coste de la campaña de Díaz a la OIT es su propia declaración al organismo en la que asegura que no se ha desembolsado ni un euro, pese a admitir que todas las actividades relacionadas con la campaña las ha llevado cabo en el ejercicio de su cargo como vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo.
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