La inflación se abre paso en la economía y sus consecuencias ya impactan en el bolsillo de los trabajadores, que vuelven a perder poder adquisitivo por el encarecimiento de la vida. Pero hay un colectivo que seguirá blindado porque así lo tiene garantizado por ley: los pensionistas. A la espera de conocer la evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) en la recta final del año, las previsiones apuntan ya a una revalorización de las pensiones superior al 3%, de modo que la nómina media de jubilación escalará por encima de los 1.625 euros mensuales y la factura de la Seguridad Social engordará, al menos, en 7.400 millones de euros.
Solo por la revalorización la factura de la Seguridad Social crecerá en al menos 7.400 millones de euros
La inflación se abre paso en la economía y sus consecuencias ya impactan en el bolsillo de los trabajadores, que vuelven a perder poder adquisitivo por el encarecimiento de la vida. Pero hay un colectivo que seguirá blindado porque así lo tiene garantizado por ley: los pensionistas. A la espera de conocer la evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) en la recta final del año, las previsiones apuntan ya a una revalorización de las pensiones superior al 3%, de modo que la nómina media de jubilación escalará por encima de los 1.625 euros mensuales y la factura de la Seguridad Social engordará, al menos, en 7.400 millones de euros.
Es la conclusión que se extrae del cruce de los datos de la última nómina de pensiones difundida por el Ministerio de Seguridad Social y las previsiones de inflación elaboradas por el Instituto BBVA de Pensiones. En concreto, los expertos de la entidad calculan que «teniendo en cuenta los datos ya conocidos de comportamiento del IPC entre diciembre de 2025 y agosto de 2026, así como las estimaciones para los meses de septiembre, octubre y noviembre, las pensiones contributivas podrían revalorizarse en torno a un 3,2% en 2027″.
Hay que recordar que en el año 2021 el Gobierno modificó la Ley General de la Seguridad Social para establecer que todas las pensiones se revalorizarán al comienzo de cada año en el porcentaje equivalente al valor medio de las tasas de variación interanual del IPC de los doce meses previos a diciembre del año anterior. Así, la subida que se aplicará en las nóminas de más de 9,5 millones de pensionistas desde el 1 de enero de 2027 se calculará a partir de la inflación media registrada entre diciembre de 2025 y noviembre de 2026.
Los analistas de BBVA estiman que el resultado de esa fórmula situará la revalorización «en torno al 3,2% o muy cercana a ese porcentaje», aunque advierten de que estas estimaciones están sujetas «a una gran incertidumbre» y dependerán de cómo se comporte el IPC en los meses de septiembre, octubre y noviembre, que serán «decisivos para determinar si la tendencia inflacionista y, por tanto, de porcentaje de incremento de las pensiones se modera o se consolida». De hecho, la subida podría ser más cuantiosa, dado que las revisiones más recientes de la Fundación de las Cajas de Ahorros Funcas reflejan que la presión de los precios energéticos impulsará el IPC al 4,9% en septiembre y la tasa se mantendrá por encima del 4% en los meses siguientes, con una media anual del 3,6%.
Habrá que esperar hasta finales de noviembre para conocer el dato provisional de inflación y a mediados de diciembre para que el INE confirme la cifra definitiva. En cualquier caso, todo apunta a que la revalorización de 2027 será muy superior a la de este año, cuando se quedó en el 2,7%. En 2025 las pensiones subieron un 2,8% y en 2024 lo habían hecho un 3,8%. Todos esos incrementos se sumaron a la histórica subida de 2023, cuando la crisis de precios provocada por el estallido de la guerra en Ucrania disparó la inflación media hasta el 8,5%.
Con todo, de cumplirse las previsiones de BBVA, la revalorización de 2027 se situará en ese 3,2%, elevando la nómina media de los jubilados hasta los 1.626,5 euros mensuales, ya que en estos momentos está en 1.576,1 euros. Para el conjunto del sistema, la pensión media actual, de 1.374,6 euros, que incluye la cuantía de las distintas clases de pensión (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y en favor de familiares) aumentará hasta los 1.418,6 euros mensuales. Y esto, evidentemente, tendrá su traducción en la factura de la Seguridad Social, que solo por la revalorización de las pensiones contributivas -y sin tener en cuenta el aumento de pensionistas y las cuantías más elevadas de las nuevas pensiones- engordará en cerca de 7.400 millones de euros, ya que cada punto de subida suma al gasto unos 2.300 millones.
Las pensiones mínimas y las no contributivas, en todo caso, subirán más. El Gobierno mantiene firme su compromiso de revalorizar de manera más intensa las nóminas de los pensionistas que menos cobran, así como el Ingreso Mínimo Vital (IMV), que volverán a aumentar por encima de la inflación en 2027 para proteger el poder adquisitivo de los colectivos más vulnerables. Por su parte, la pensión máxima aumentará con la nueva fórmula de revalorización que se aplica desde 2025 y que suma a la variación del IPC 0,115 puntos adicionales. Por tanto, de cumplirse el augurio de BBVA la pensión más alta se incrementará un 3,315% y escalará hasta los 48.593,6 euros anuales, frente a los 47.034,40 que alcanza en la actualidad.
En contraste con los pensionistas, los trabajadores vuelven a ser las grandes víctimas de la pérdida del poder adquisitivo en esta nueva crisis de inflación. Así lo refleja el indicador sintético de coste laboral que calcula BBVA Research a partir de datos de la Agencia Tributaria, el INE y el Ministerio de Trabajo, y que refleja cómo los precios están volviendo a subir más que los sueldos y los trabajadores están volviendo a perder poder de compra por primera vez desde mediados de 2023.
Esta merma en la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora se produce en plena parálisis de la negociación salarial entre la patronal y los sindicatos a nivel nacional. El Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) caducó el 31 de diciembre de 2025 y, hasta la fecha, los agentes sociales no han sido capaces de renovarlo.
Los sindicatos acusan del bloqueo a los empresarios y, ante la falta de avance en las conversaciones, están empezando a movilizarse de cara a la recta final del año. El líder de CCOO, Unai Sordo, ya ha amenazado con una «guerra de guerrillas» en las negociaciones de los convenios colectivos si no se llega a un «acuerdo de impulso» que rompa la actual «dinámica de salarios que crecen por debajo de la inflación».
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