El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está furioso por el rápido descenso de las reservas de misiles de largo alcance en manos del ejército estadounidense y las consecuencias que eso puede tener para el desarrollo de la guerra en Irán, según varios medios estadounidenses. El republicano ha expresado su descontento por esta situación sobre la que ya fue alertado cuando comenzaron los primeros bombardeos sobre Teherán, hace casi seis meses.
El republicano se enzarza con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, por las consecuencias que la falta de misiles puede tener en la guerra contra Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está furioso por el rápido descenso de las reservas de misiles de largo alcance en manos del ejército estadounidense y las consecuencias que eso puede tener para el desarrollo de la guerra en Irán, según varios medios estadounidenses. El republicano ha expresado su descontento por esta situación sobre la que ya fue alertado cuando comenzaron los primeros bombardeos sobre Teherán, hace casi seis meses.
El líder estadounidense pidió explicaciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, la semana pasada. Tras una insólita televisada reunión del gabinete en Camp David, Trump afeó a Hegseth la escasez del arsenal de misiles de largo alcance, algo que está condicionando las operaciones en Irán, según adelantó The Washington Post. El republicano le reprochó que el tema aún no estaba resuelto, a pesar de que hacía meses que ordenó solucionarlo.
Aunque existen diferentes versiones sobre el grado del desencuentro entre los dos políticos, lo cierto es que Trump está enfadado con la situación. Desde su gabinete desmienten la bronca que mantuvo con Hegseth en Camp David, aunque The Washington Post y la CNN lo confirmaron. El presidente se queja de la preocupante disminución de las reservas de misiles y la filtración de informaciones porque deja a Estados Unidos en una posición más débil cuando trata de impulsar las negociaciones con Irán en busca de un alto el fuego.
Trump fue advertido del riesgo de una incursión militar en Irán, según cuentan en el libro Cambio de régimen, dentro de la presidencia imperial de Donald Trump, los periodistas de The New York Times, Margaret Haberman y Jonathan Swan. El director de la CIA, John Ratcliffe, dijo que los argumentos que le dieron para atacar Teherán “eran una farsa”. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el vicepresidente, J. D. Vance, también expresaron sus objeciones. El general del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, avisó a Trump de que no contaba con suficientes reservas para mantener un conflicto prolongado. Pero el antiguo promotor inmobiliario neoyorquino dijo “que tenía buen presentimiento” tras el éxito de la operación en Venezuela.
El presidente aseguró que los ataques contra Irán iban a durar apenas cuatro o cinco semanas, pero se han sucedido los meses sin avances significativos. Está atrapado en una guerra de la que no es capaz de salir a tres meses de unas elecciones de medio mandato que definirán los límites de su poder y el alcance de su legado. “Si no ganamos en noviembre”, dijo el jueves en una entrevista a Punchbowl News, “seré el último presidente republicano en Estados Unidos”.

El debate sobre si Estados Unidos tiene suficiente munición para mantener una larga campaña militar contra Irán ha arreciado esta semana después de que el pasado domingo el presidente anunciara que iba a lanzar “el mayor ataque desde la II Guerra Mundial” contra la República Islámica y lo cancelara horas más tarde con el argumento de que se pudieran reanudar las conversaciones con Irán.
Varios informes advierten sobre la disminución de misiles de largo alcance como THAAD (Terminal High Altitude Area Defense, en sus siglas inglesas) y misiles Patriots. La cadena CNN aseguró la semana pasada que el ejército ha consumido casi cuatro quintas partes de su inventario de misiles THAAD y la mitad de los misiles interceptores Patriot.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) publicó hace una semana un estudio que explicaba los motivos de la escasez de municiones de Estados Unidos. “Si bien su uso en la guerra contra Irán es un factor importante, no es el único. Existen otras razones —estratégicas, industriales, institucionales y operativas— por las que el Departamento de Defensa carece de las reservas de municiones necesarias”, señalan Mark F. Cancian y Chris H. Park, autores del informe del CSIS. El documento revela que, entre febrero, cuando empezaron los ataques contra Irán, y julio, el ejército estadounidense consumió el 65% de los misiles Patriot fabricados por la empresa Raytheon. Además, advierten de que las reservas de interceptores THAAD son un 38% inferiores a las del inicio de la guerra.
La situación preocupa en Washington. “Necesitamos más todo el tiempo. Hemos dado muchísimo a Ucrania. La gente de Biden se los ofreció gratis. Afortunadamente, acumulé mucho durante mi mandato. Reconstruí el ejército y también lo cargué con muchas cosas”, dijo Trump el jueves a los periodistas cuando le preguntaron por qué el Pentágono ha pedido al Congreso 67.000 millones de dólares (casi 58.000 millones de euros) en fondos adicionales para el ejército con el objetivo de cubrir los costes de la guerra de Irán.
“Tenemos ciertos tipos de municiones muy potentes, con un suministro prácticamente ilimitado. Tenemos otros en los que es un poco más ajustado, pero los recibimos a diario”, reconoció, dando a entender que hay escasez de un tipo de misiles. “Nuestras empresas de defensa están construyendo más plantas ahora mismo que en cualquier otro momento de la historia. Están construyendo plantas para los Patriots, para los Tomahawks, para todo”, agregó sin precisar que las plantas tardan años en construirse y que desde que el Departamento de Defensa firma los contratos para suministro de misiles con Lockheed Martin o Raytheon, pueden pasar meses, si no años, hasta que los pedidos lleguen a los arsenales militares.
Trump trató de quitar hierro al asunto porque reconoce que le deja en peor posición al sentarse a negociar con Irán. Recordó que el ejército estadounidense tiene otro tipo de municiones con suministro casi ilimitado. “Puede que no sean tan precisos, puede que no sean tan de élite. Pero tenemos ciertos tipos que son muy potentes y muy buenos, y tenemos un suministro ilimitado, así que estamos en muy buena forma”, insistió.

Las dudas sobre la situación real del arsenal estadounidense han puesto el foco sobre Hegseth, el jefe del Pentágono, un expresentador de la cadena conservadora Fox News, que acumula varias polémicas. Ha querido cambiar el nombre de su departamento para llamarlo “de la Guerra”, en lugar de Defensa». Quiere hacer pruebas de testosterona al personal militar, ha tenido varios encontronazos durante sus comparecencias en el Congreso y ha despedido a varios mandos militares de carrera que tenían objeciones sobre su afán bélico por otros sin experiencia. En el libro Cambio de régimen se describe un episodio que refleja su carácter. Durante la campaña de acoso a Venezuela, mostraba todas las mañanas los videos sobre los ataques con drones contra objetivos humanos, descritos por un funcionario como “las películas snuff de Hegseth”, en referencia a la violencia extrema que mostraban.
Pese a la controvertida gestión de su secretario de Defensa, Trump escribió el jueves un mensaje de apoyo en Truth, su red social. “Estoy sumamente contento con el trabajo que está haciendo Pete Hegseth. Todo ha sido extraordinario”, aseguró y a continuación amenazó de traición a quien cuestionase su desempeño. Trump también ha ordenado perseguir a quienes pongan en duda la capacidad de las reservas del ejército estadounidense. “Se está dando caza a quienes filtran estas declaraciones traidoras. ¡Se buscarán penas de prisión de larga duración!“, agregó en otra publicación.
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