Las pensiones serán cada vez menos cuantiosas en comparación con los salarios. La tasa de generosidad, que mide la relación entre las nóminas de los jubilados y el sueldo medio del país, está acercándose a su punto máximo, que llegará en 2030. Y a partir de ese momento se desplomará, a medida que vaya retirándose del mercado laboral la pobladísima generación del baby boom.
La tasa de generosidad se desplomará a partir de 2031 por el mayor ritmo de crecimiento de los sueldos frente a la revalorización de las pensiones
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Las pensiones serán cada vez menos cuantiosas en comparación con los salarios. La tasa de generosidad, que mide la relación entre las nóminas de los jubilados y el sueldo medio del país, está acercándose a su punto máximo, que llegará en 2030. Y a partir de ese momento se desplomará, a medida que vaya retirándose del mercado laboral la pobladísima generación del baby boom.
Así se desprende del último informe sobre pensiones elaborado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que ha brindado un balón de oxígeno al Gobierno al ratificar el cumplimiento de la regla de gasto, pero al mismo tiempo le ha dado un rotundo tirón de orejas al reiterar que las reformas puestas en marcha no garantizan la sostenibilidad del sistema.
A lo largo del centenar de páginas del informe, la AIReF analiza una serie de indicadores de la salud del sistema, entre ellos, la tasa de generosidad, para la que proyecta un descenso sostenido durante las próximas décadas. Este indicador mide la relación entre la nómina media de los jubilados y el salario medio de los trabajadores, y refleja la capacidad del sistema para sustituir las rentas laborales una vez alcanzada la jubilación. Así, su caída no significa que las pensiones vayan a reducirse ni que se recorten las prestaciones reconocidas, sino que estas crecerán a un ritmo inferior al de los salarios. Y en consecuencia, los futuros jubilados percibirán pensiones que representarán una proporción menor del salario medio de los trabajadores que la que representan hoy.
En concreto, el organismo fiscalizador proyecta que la tasa de generosidad del sistema contributivo de pensiones -que incluye las pensiones del sistema de Seguridad Social y del sistema de clases pasivas del Estado- se reducirá del 68,4% al 60,2% entre 2025 y 2050. El punto máximo se alcanzará en 2030, cuando el indicador llegará al 70,5%. Es decir, el importe medio de las pensiones representará más del 70% de la media salarial. Y a partir de ahí empezará a reducirse progresivamente hasta situarse cerca del 60% en 2050 y en poco más del 57% dos décadas después, ya en el año 2070.
La trayectoria de este indicador de suficiencia se explica por la diferente evolución de las pensiones frente a los salarios. Mientras que las primeras crecen por ley con el IPC -más el efecto sustitución, que es la diferencia entre las pensiones que entran y las que se dan de baja en el sistema- los segundos lo hacen con la productividad y la inflación. «La disminución de la tasa de generosidad a partir de 2031 obedece a que los salarios, que se asume que evolucionan con la productividad y el deflactor del PIB, aumentan a mayor ritmo que las pensiones, que se revalorizan con el IPC del año anterior de acuerdo con la regulación», explica la AIReF.
Precisamente, tras incorporar las nuevas previsiones de estos indicadores, las estimaciones para la tasa de generosidad han mejorado respecto a la opinión de 2025, cuando se dibujaba una tasa del 56,7% ya en 2050 y de apenas el 53,7% en 2070. Con todo, la caída de este indicador no es un fenómeno propio de España, sino que se está produciendo en todos los países del entorno europeo. Y hay que recordar que gracias a la reforma de las pensiones la tasa de generosidad está cayendo menos de lo que hubiera descendido con la fórmula de revalorización anterior del 0,25%.
Por otro lado, la AIReF ha rebajado sus cálculos para la tasa de dependencia, que mide la proporción de la población menor de 15 años y mayor de 74 sobre la población en edad de trabajar y que pasará del 30,2% en 2025 al 38,9% en 2050. Un comportamiento que, según explica el organismo, viene determinado principalmente por la evolución de la tasa de dependencia de mayores (población mayor de 74 años sobre población entre 15 y 74 años), que crece de forma continuada, siendo compensada parcialmente con el descenso en la de menores (población menor de 15 años sobre población entre 15 y 74 años). En este sentido, el informe señala que el gasto total en pensiones aumentará del 13% al 16,4% del PIB entre 2025 y 2050 y que este crecimiento se explica principalmente por la evolución demográfica, que determina que la tasa de dependencia de mayores casi se va a duplicar entre 2025 y 2050.
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