Después de una acalorada campaña, Texas redefinió sus fuerzas este martes en las midterms. Las sólidas victorias de James Talarico, Gina Hinojosa y Bobby Pulido le ponen el pincel en la mano a los demócratas para comenzar a pintar el rojo republicano que ha caracterizado a este Estado sureño de púrpura, algo con lo que el partido había fantaseado por décadas sin poder lograrlo. El color es el indicativo de que la mezcla entre el rojo republicano y el hasta ahora inexistente azul demócrata está llegando.
Por primera vez desde hace 30 años, los demócratas alcanzan todos los cargos clave del Estado, en un cambio de fuerzas que el partido había perseguido por años
Después de una acalorada campaña, Texas redefinió sus fuerzas este martes en las midterms. Las sólidas victorias de James Talarico, Gina Hinojosa y Bobby Pulido le ponen el pincel en la mano a los demócratas para comenzar a pintar el rojo republicano que ha caracterizado a este Estado sureño de púrpura, algo con lo que el partido había fantaseado por décadas sin poder lograrlo. El color es el indicativo de que la mezcla entre el rojo republicano y el hasta ahora inexistente azul demócrata está llegando.
Los datos de la votación anticipada ya apuntaban en esa dirección para los demócratas. En total, 7,7 millones de tejanos sufragaron por anticipado, muy por encima de los cerca de 5,5 millones que se registraron en 2022. Y según el seguimiento de Transparency USA, una organización que provee datos electorales, el 30 de octubre, cuando cerró ese proceso, más de 1.200.000 tejanos que solo habían participado en una de las cuatro últimas primarias demócratas ya habían votado. Del lado republicano lo habían hecho 844.000 electores, con el mismo historial de respuesta en sus primarias.
La participación de ese grupo demócrata, el de votantes menos constantes y el que suele decidir unas elecciones de medio mandato, llegó a 66,9%, hasta 10 puntos por encima de su equivalente republicano (56,9%). La ventaja se repetía en todos los niveles de compromiso, desde los votantes ocasionales hasta los que no se pierden una primaria.
Después de la barrida demócrata del martes, la relación de los políticos con sus electores en Texas no podrá ser la misma que ha imperado en los últimos 30 años. Una y otra vez, los votantes del Estado le pidieron a los candidatos que dejaran la retórica entre partidos y escucharan sus problemas, que entendieran que no logran llegar a fin de mes o pagar un seguro médico.
Carlos Cuéllar, de 62 años, era de uno de esos demócratas que había estado esperando este cambio de mando por 30 años. Para él, como para electores en otros distritos, esta elección “se sentía diferente” en Texas: “Son gente del pueblo que quieren ayudar a los demás, no son políticos de carrera, ni están buscando beneficiarse en el puesto”.
Cuéllar, igual que más votantes con los que conversó EL PAÍS en Texas durante la campaña, aseguró que el discurso demócrata cambió incluso la percepción de los votantes de un Estado que lucía rojo indeleble: “No importa si somos rojos o azul, todos somos vecinos, no debemos agredirnos ni dejar que nos cataloguen por un color. El Estado de Texas entendió que esto es lo que necesitamos”.
Estas son las contiendas clave que están cambiando la tonalidad de este Estado que había sido un bastión republicano. Texas, que no elegía a un demócrata para un cargo estatal desde 1994, se suma a la lista de Estados retomados por los demócratas.
James Talarico derrota a Ken Paxton y se sentará en el Senado
La victoria de James Talarico con 55% de los votos confirma lo que las cifras sugerían: la movilización demócrata no se limitó a su base más fiel, sino que llegó a votantes que suelen quedarse en casa.
Talarico ya superó este martes los votos que la candidata demócrata Kamala Harris acumuló en varios condados en 2024, cuando aspiró a la Presidencia: en el de Dallas (por más de 200.000 votos), en Tarrant (también por más de 200.000 votos), y en el republicano Denton (por más de 100.000 votos), sólo por mencionar algunos de ellos. Y lo logró a base de poner en su agenda política los problemas que han preocupado a los votantes: el acceso a un seguro médico asequible, una revisión de los impuestos según los ingresos, un aumento en el salario mínimo, y abrir el debate en el Congreso sobre una reforma migratoria que dé un camino a la ciudadanía a miles de migrantes con décadas de vida en el país.

Para los del partido rojo, la derrota de Paxton no fue sorpresiva: el establishment advirtió al presidente Donald Trump del “grave error” que había representado avalar la candidatura de un político tan controvertido, con escándalos de corrupción y con un estilo de hacer política poco conciliador, en lugar de haber respaldado al incumbente, John Cornyn, un político conservador respetado entre el establishment y a quien consideraban una apuesta segura.
Gina Hinojosa arrebata la gobernación de Texas a Greg Abbott
Con el 53% de los votos y de forma sorpresiva, la demócrata Gina Hinojosa destronó al tres veces electo gobernador de Texas, Greg Abbott.
No fue una contienda fácil para ninguno de los dos. Para ella, el financiamiento llegó muy tarde en la campaña, apenas semanas atrás, cuando su partido vio con sorpresa cómo comenzaba a cerrarse la brecha con el gobernador republicano. Nunca como ahora, Abbott batalló para ratificarse en el puesto, aunque sin éxito. Hace 30 años que un demócrata, de hecho, una demócrata, Ann Richards, no gobierna en Texas. Hinojosa rompió esa racha y además, se convirtió en la primera mujer latina que gobernará este Estado.

La última vez que Abbott defendió el puesto fue en 2022, contra el demócrata Beto O’Rourke. El republicano ganó con más de 4.400.000 de votos frente a poco más de tres millones y medio que acumuló el demócrata. En esta contienda, Hinojosa ha superado la asistencia a las urnas de O’Rourke por más de un millón de votos.
Bobby Pulido: una derrota para Mónica De La Cruz y también para Trump
El cantante de música tejana consolidó su victoria al plantarse en una campaña que abarcó desde rincones del distrito que no veían a un demócrata desde hace 10 años hasta fiestas de quinceañeras y las comunidades que le vieron crecer como intérprete. En los mítines, los votantes se identificaban con sus propuestas y lo veían como el candidato de la gente, uno que —igual que ellos— no puede pagar un seguro médico, lidia con el alto costo de la vida y ve a familias migrantes separadas en medio de una dura agenda de detenciones y deportaciones masivas.
Pulido arrebató el escaño a la republicana Mónica De La Cruz, que ganó el puesto en 2022 y solo pudo mantenerse por un período. Lo hizo con el 62% de los votos en este distrito fronterizo de mayoría hispana, que en 2024 votó a favor del presidente Donald Trump, cansados de ver un aumento sin control en los cruces de inmigrantes.
Y aunque en sus apariciones de campaña Pulido fue empujado por el Partido Demócrata, precisó que, de ganar, no hablaría de colores “sino de cosas que son importantes para la gente”.
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