Delegaciones de Rusia y Ucrania se reunirán en Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos, el 10 y 11 de noviembre. Así lo han confirmado el Kremlin y el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, durante una visita este martes en Berlín. Es la tercera vez este año que delegaciones de los dos enemigos se sentarán cara a cara en Emiratos Árabes.
Zelenski y Merz presionan para que Europea también esté presente en las nuevas conversaciones de paz del 10 y el 11 de noviembre
Rusia está dispuesta a reunirse con una delegación de Ucrania en Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos, la próxima semana, en concreto los días 10 y 11 de noviembre, para discutir una posible salida a la invasión a gran escala lanzada por Moscú contra la exrepública soviética hace casi cinco años. Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, ha confirmado este martes la convocatoria de esa nueva ronda negociadora con mediación de Estados Unidos, aunque Kiev aún no ha respaldado el anuncio de momento. Horas antes, ataques rusos contra la infraestructura energética ucrania han dejado a más de 180.000 ucranios sin luz.
El lunes, el enviado especial de la Casa Blanca para ese y otros conflictos, Steve Witkoff, había avanzado la noticia y afirmado, en una publicación en sus redes sociales, que en esa cita se abordarán “acuerdos de seguridad posteriores a la guerra, desescalada, medidas humanitarias y el fin de la guerra”.
Las últimas conversaciones de paz entre ambos contendientes bajo mediación de Washington tuvieron lugar el pasado mes de febrero, justo antes de que Israel y Estados Unidos desataran unilateralmente su guerra contra Irán. Ese nuevo conflicto desplazó el foco de la atención internacional de Ucrania a las repercusiones de los bombardeos contra la República Islámica y el impacto del posterior cierre del estrecho de Ormuz para los mercados internacionales, especialmente en lo que se refiere a los precios del petróleo.
Un alto funcionario estadounidense declaró luego a la agencia Reuters que se espera que, como en ocasiones anteriores, Witkoff y Jared Kushner, yerno de Donald Trump, representen a Estados Unidos en las conversaciones. El portavoz del Kremlin ha afirmado, por su parte, que Vladimir Medinsky, asesor del presidente ruso Vladimir Putin, será el negociador principal de Moscú.
Putin accedió a una nueva ronda de conversaciones trilaterales tras reunirse con Witkoff en San Petersburgo hace dos semanas, dentro de lo que la Administración de Trump define como el último intento estadounidense por detener ese conflicto, el más sangriento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
El funcionario estadounidense que habló con Reuters indicó luego que los negociadores estadounidenses se reunirán esta semana en Bruselas a nivel de grupos de trabajo con representantes de Francia, Alemania, el Reino Unido, la Unión Europea y la OTAN para debatir las garantías de seguridad de Ucrania, el futuro marco de seguridad de Europa y el apoyo económico para la reconstrucción de Ucrania.
El pasado sábado, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, había propuesto a su homólogo ucranio, Volodimir Zelenski -de visita oficial en el país- que Turquía acogiera la nueva ronda de negociaciones del formato trilateral (Ucrania, Rusia y Estados Unidos) que finalmente se celebrará en la capital de Emiratos Árabes Unidos.
“Hemos tratado las posibilidades sobre este y otros formatos, específicamente la posibilidad de incluir a Turquía y al resto de Europa en el proceso, y la posibilidad de mantener esta reunión aquí en Turquía”, había afirmado Zelenski, horas antes, durante una rueda de prensa con Erdogan.
El asesor del Kremlin Yuri Ushakov enfrió enseguida las perspectivas de la participación de esos otros países al afirmar que la próxima ronda de conversaciones debería celebrarse inicialmente en un formato trilateral entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, declaró a la agencia Interfax. El anuncio de Witkoff y la confirmación posterior del portavoz del Kremlin confirman que finalmente se ha impuesto ese modelo de diálogo limitado a Rusia, Ucrania y Estados Unidos, que deja fuera a los países europeos.
Aunque Ucrania no ha confirmado aún que asistirá a ese encuentro, representantes de Kiev y también de Rusia habían dicho en los últimos días que sus gobiernos están dispuestos a retomar las negociaciones a partir de esta semana entrante, una vez pasadas las eleciones estadounidenses de medio mandato. Los negociadores estadounidenses llevan, por su parte, tiempo buscando progresos de cara a poner fin a esa guerra, mientras se aproxima el temido invierno, que, en lo que va de guerra, ha dado paso a constantes ataques contra la infraestructura energética ucrania.
De hecho, Rusia ha lanzado en la madrugada de este martes un bombardeo múltiple contra infraestructuras energéticas en las regiones ucranias de Vínnitsa, Dnipropetrovsk y Járkov, según el Ministerio de Defensa ruso, citado por la agencia Interfax, que ha dejado a casi 200.000 personas sin electricidad y causado decenas de heridos, según las autoridades ucranias.
La ofensiva se enmarca en la actual campaña de bombardeos rusos contra el sector energético ucranio, intensificada en las últimas semanas, una nueva demostración de que Ucrania y Rusia siguen muy distanciadas en cuanto a los términos de un posible acuerdo de paz. Mientras, Donald Trump ha intensificado recientemente la presión sobre Kiev para que llegue a algún tipo de acuerdo, mientras mostraba de nuevo afinidad con el Kremlin.
El pasado 21 de octubre, el enviado especial de Trump, Witkoff, se reunió con Putin en el Kremlin y le “expresó su profundo agradecimiento” por la liberación del profesor de 74 años Stephen James Hubbard, capturado en Ucrania durante la invasión rusa. Días antes se había anunciado que el presidente de Estados Unidos había alcanzado un acuerdo con Vladímir Putin para que Rusia vendiera diésel a Estados Unidos, con el objetivo de abaratar el combustible antes de las elecciones de mitad de mandato de este martes. Los republicanos podrían perder en las urnas el control del Congreso e incluso, en el peor escenario para ellos, del Senado.
Esa decisión puso fin a la asfixia económica impuesta como castigo por la invasión a gran escala de la exrepública soviética y le permitió a Moscú vender gasóleo en otros mercados sin represalias de Washington, eso sin ofrecer concesión alguna en la guerra de Ucrania a cambio.
El único gesto de distensión ofrecido por Moscú hasta ahora es el anuncio de que, tras la evacuación coordinada con Kiev de cientos de personas de la localidad ucrania de Okeshki, ocupada por las fuerzas rusas desde 2022, Rusia y Ucrania han acordado organizar misiones humanitarias periódicas en esa localidad de la región de Jersón, ha anunciado en sus redes sociales la defensora del Pueblo ruso, Yana Lantratova. Esta funcionaria rusa ha calificado esta decisión como “un importante paso adelante”.
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